La primera semana reciente dejó al Gobierno con una lectura positiva de las palabras de Donald Trump sobre Malvinas y la posibilidad de que Washington emerja con algún tipo de rol diplomático frente a la disputa con Reino Unido. En la Casa Rosada sostienen que ese giro del presidente norteamericano refuerza la estrategia que Javier Milei activó en los últimos meses, y señalan que “todo lo que tenga que ver con Malvinas sirve” para sostener el reclamo argentino, según lo expresado también por el sector oficial citado por el medio Nación.
Sobre la opción de avanzar hacia una mediación formal de Estados Unidos, en el Ejecutivo aclaran que aún no hay una definición sobre qué mecanismo podría emplearse ni qué pasos diplomáticos seguiría Argentina. Trump volvió a mencionar el tema este sábado, durante una visita a Irlanda, al señalar que Argentina y Reino Unido atraviesan una confrontación que podría derivar en un “desastre potencial” y afirmó que, en caso de involucrarse, podría ayudar a encontrar una salida.
La lectura política que desde Buenos Aires se maneja es favorable: el Gobierno ve que estas señales contribuyen a mantener el reclamo en la agenda internacional y subraya que la ofensiva diplomática, económica y legislativa iniciada a comienzos de septiembre por Milei tiene respaldo en las declaraciones públicas del mandatario estadounidense. En ese marco, sostienen que los contactos entre Argentina y figuras de la administración estadounidense no son recientes ni fortuitos, sino parte de un alineamiento estratégico con Washington, con Estados Unidos consolidado como uno de los principales aliados en asuntos diplomáticos, económicos, tecnológicos, militares y de seguridad.
Una diferencia clave con el énfasis anterior es que Trump ahora habló explícitamente de una participación directa de su país en una vía diplomática. Aunque antes la Casa Blanca mostraba apoyo a revisar ciertos elementos de la posición argentina, nunca se había instalado con tanta claridad la posibilidad de una intervención personal del mandatario.
El Ejecutivo evita adelantar si se solicitará formalmente una mediación estadounidense. La postura oficial sigue siendo que Buenos Aires y Londres deben retomar negociaciones sobre soberanía, en consonancia con las resoluciones de las Naciones Unidas, y cualquier eventual participación de EE. UU. debe evaluarse en función de ese objetivo.
El tema tendrá un eje político relevante en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde se esperan definiciones y posicionamientos de distintos actores internacionales.



