El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a aludir a la escalada entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas y sostuvo que él podría resolver la disputa si así se solicita. En su mensaje, señaló que una escalada podría desencadenar un desastre, por lo que aportó la idea de un rol de mediador para evitar un conflicto armado entre ambas naciones.

La historia de la mediación estadounidense en la cuestión Malvinas ya había tenido un intento previo, poco antes del estallido bélico de 1982. En ese entonces, el presidente Ronald Reagan designó al almirante Jonathan Haig, más conocido como Alexander Haig, quien ocupaba el cargo de secretario de Estado. Haig murió en 2010 a los 85 años y dejó una marca central en las gestiones diplomáticas que siguieron al desembarco argentino del 2 de abril de ese año.

Llegó a Buenos Aires la noche del 9 de abril, siete días después de la información de que las islas habían sido recuperadas, y expresó su reconocimiento a la firmeza del gobierno de Margaret Thatcher respecto de Malvinas. En ese momento, Leopoldo Galtieri —entonces jefe de facto de Argentina— recibió al enviado estadounidense y dejó claro que el país usaría la fuerza ante cualquier bloqueo.

El 10 de abril Haig mantuvo reuniones con Galtieri y con el canciller Nicanor Costa Méndez. Frente a la Rosada, Costa Méndez le indicó que Argentina estaría dispuesta a sustituir tropas por fuerzas de seguridad si Estados Unidos participaba en una negociación para resolver la cuestión de soberanía. Al regreso a Londres, Haig regresó a Argentina el 16 de abril con una propuesta que preveía retirar la influencia de las tropas argentinas y detener la operación de la task force británica, manteniendo la bandera argentina en las islas mediante una administración tripartita y garantizando una solución de largo plazo.

El propio Haig describió la propuesta como un “acuerdo doloroso para Thatcher” para avanzar en la negociación. En respuesta, la contrapropuesta argentina incluía una cláusula que resultaba inaceptable para Gran Bretaña: a partir del 31 de diciembre de 1983, la administración de Malvinas estaría en manos de un funcionario designado por el gobierno argentino. Ese planteo marcó el fin de la mediación.

Alexander Haig, nacido el 2 de diciembre de 1924 en Filadelfia, quedó asociado a un intento fallido de evitar un enfrentamiento armado entre Argentina y el Reino Unido a comienzos de la década de 1980, un intento que terminó cuando las hostilidades comenzaron en mayo de 1982.