La edición de octubre del World Economic Outlook (WEO) del Fondo Monetario Internacional presentó nuevas estimaciones para la economía argentina, difundidas durante las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial en Bangkok, a las que asistió el ministro de Economía, Luis Caputo. En ese marco, el FMI volvió a ajustar a la baja sus proyecciones para Argentina, dejando en 2,1% el crecimiento esperado para 2026, frente al 3,5% que había registrado en los informes de abril y julio pasados. Paralelamente, elevó la inflación esperada para este año a 32,5% (desde 30,4%).
Para 2027, la institución contempla una expansión de 3,5% y una inflación promedio de 21,2%. También prevé una tasa de desempleo de 7,6% en 2026, y una mejora a 7,1% en 2027.
En el plano global, el WEO mantiene en 3,1% la previsión de crecimiento mundial para 2026 y eleva a 3,4% la cifra para 2027. Se espera una inflación global de 4,7% este año y de 4,1% en 2027, en un entorno marcado por precios de energía elevados y riesgos financieros.
La revisión para Argentina no es homogénea respecto del conjunto global: mientras el FMI mantiene estable la proyección mundial y elevó las estimaciones para varios países, redujo 1,4 puntos la estimación de crecimiento argentino para 2026. En la región de América Latina y el Caribe, la institución ratificó un crecimiento regional de 2,3% para 2026, por lo que el ajuste no fue uniforme: Argentina quedó entre los casos con caídas más pronunciadas, junto a Chile (-1,8 puntos) y Uruguay (-0,5). Por el contrario, el FMI aumentó las perspectivas para Venezuela, Brasil, Paraguay, Bolivia, Ecuador y Perú, compensando parcialmente las bajas regionales.
En rueda de prensa, Petya Koeva Brooks, subdirectora del Departamento de Investigación del FMI, explicó que se espera una desaceleración de Argentina de 4,5% el año anterior a 2,1% este año, seguida de una recuperación a 3,5% en 2027. Remarcó que la revisión a la baja de 1,4 puntos en 2026 se debe a una actividad más débil observada hasta el tercer trimestre, a una demanda interna más moderada y a condiciones financieras internas todavía restrictivas, además del proceso de transformación estructural de la economía argentina. No obstante, la funcionaria señaló que la economía podría comenzar a ganar impulso hacia el final de 2026 y que la actividad se fortalecería en 2027 y 2028, apoyada por los factores mencionados.



