Revolut, referente de la banca digital en Europa, obtuvo un avance regulatorio en Argentina al recibir del Banco Central (BCRA la aprobación formal para la compra de Banco Cetelem, entidad que hasta ahora formaba parte del grupo BNP Paribas. La operación había sido anunciada en julio de 2025 y, con este visto bueno, la fintech acelera su camino hacia la licencia bancaria en el país, un requisito clave para completar su llegada operativa.

Con una base de 80 millones de clientes a nivel global, Revolut aspira a contar con una licencia bancaria local que permita implementar su oferta bajo la regulación argentina. En declaraciones a LA NACION, Agustín Danza, CEO de Revolut en Argentina desde marzo de 2025, sostuvo que la aprobación representa un hito importante para el proceso. Aseguró, no obstante, que por ahora no se prestarán servicios al público; una vez cerrada la adquisición y cuando la compañía considere que está todo listo, ahí sí se iniciarán operaciones.

Danza destacó su trayectoria en el ecosistema fintech regional, con antecedentes en Nubank y Mercado Pago, lo que ayuda a entender la estrategia de Revolut en el país. Por su parte, LA NACION consultó al BCRA sobre la decisión, pero la entidad indicó que no emitiría comentarios y remarcó que corresponde a los involucrados en la operación ofrecer más detalles.

La noticia se enmarca en un entorno de nuevos avances regulatorios en el sistema financiero local. A finales de junio, el BCRA autorizó la compra de Voii por parte de Cocos, la fintech vinculada a Nicolás Mindlin y Ariel Sbdar, que obtuvo su licencia bancaria para ampliar su actividad. En paralelo, Juan Curutchet, directivo del BCRA y ex presidente del Banco Provincia, indicó que, antes de fin de año, Revolut y Mercado Pago podrían contar con su licencia bancaria. Mercado Pago, de Marcos Galperín, posee alrededor de 25 millones de usuarios en Argentina y también está en proceso de regularización para operar como banco.

La aceleración regulatoria impulsa a las fintech a competir en condiciones similares a las entidades tradicionales, especialmente a través de la figura de la “intermediación financiera”, que permitiría prestar el dinero que los clientes depositan. Este cambio, además, exige a las firmas un conjunto de garantías y obligaciones por parte del BCRA y plantea desafíos de fondeo para financiar créditos mediante deuda, instrumentos de inversión o capital propio.

En paralelo a la evolución de Revolut, las firmas fintech siguen buscando formalizar su presencia en el sistema bancario argentino, con un marco regulatorio que las empareja con los bancos tradicionales en términos de licencias y normativas.