La sesión estuvo marcada por un ambiente global adverso, con Wall Street en territorio negativo. Las caídas de bonos del Tesoro de Estados Unidos y un nuevo repunte del petróleo terminaron impactando la valuación de activos argentinos, a la vez que persistieron datos macroeconómicos locales poco alentadores.

En Buenos Aires, el promedio de ADRs y acciones argentinas que operan en dólares cayeron, y el mercado mostró señales de mayor presión. El índice S&P Merval se redujo 1%, ubicándose en 2.939.964 puntos, su nivel más bajo desde el 21 de agosto, tras cuatro jornadas consecutivas en negativo. Tomando como referencia el dólar contado con liquidación, el panel de líderes se acercó a los 1.800 puntos, el menor desde el 16 de marzo.

Entre las firmas argentinas que negociaron en Wall Street en dólares, las pérdidas estuvieron encabezadas por Bioceres (-5,3%) y Telecom Argentina (-4,1%). También estuvieron a la baja citadas compañías del sector petrolero, como YPF (-0,7%, a USD 53,53) y Vista Energy (-2,8%), a pesar de que el Brent subió 4,3% en el día, hasta US$107,50 por barril para entrega en noviembre.

Los bonos soberanos en dólares, Bonares y Globales, revertieron la subida de cerca de 0,4% observada alrededor del mediodía y terminaron la jornada con una caída de 0,5%. En paralelo, el índice de riesgo país calculado por JP Morgan subió 11 puntos básicos para Argentina, hasta 578 pb, acercándose a su máximo desde el 28 de abril, tras haber tocado 557 pb antes del mediodía.

Desde Adcap Grupo Financiero destacaron que los bonos argentinos mostraron un desempeño peor que el resto del mercado, con la presión concentrada principalmente en el tramo largo de la curva. Señalaron que la dinámica actual ya no responde únicamente a lo que ocurre con la deuda externa de Estados Unidos: incluso en días en que Treasuries y deuda de emergentes operan con calma, los títulos argentinos siguen perdiendo valor. Con rendimientos actuales, estiman poco margen para que el Tesoro vuelva a emitir Bonares en la próxima licitación, lo que fortalece las restricciones de financiamiento en moneda dura.

Martín Mazza, director de MM Investment, señaló que no es lo mismo que suban los bonos que que se produzca un cambio estructural en el riesgo país. Para sostener una compresión de precios, afirmó, se requiere acumulación de reservas, capacidad de refinanciamiento y menor incertidumbre respecto de los dólares necesarios para pagar la deuda. Además, subrayó que el contexto internacional pesa más de lo que parece: con el rendimiento del Treasury a plazos largos por encima del 5%, todos los activos exigen mayores retornos. En ese marco, incluso gestionando bien la situación doméstica, el costo de capital para Argentina podría permanecer alto por factores externos.