El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a reducir la velocidad de compras de divisas en septiembre. En la última jornada de la semana, adquirió US$36 millones y cerró el periodo con un saldo de US$80 millones. A la luz de las operaciones de las últimas jornadas, la autoridad monetaria busca mantener la estabilidad del tipo de cambio.
A partir de enero, cuando se inició la cuarta fase del programa monetario, el BCRA aceleró sus compras para fortalecer las reservas internacionales, acumulando US$14,298 millones hasta la fecha. Con ese resultado, superó ampliamente el objetivo anual de compras fijado en US$10.000 millones y no descarta avanzar hacia un techo de US$16.000 millones.
Aunque el objetivo anual ya estaba cubierto en junio, el organismo que dirige Santiago Bausili ha desacelerado el ritmo de compras. En septiembre el total se ubica en US$203 millones, lo que implica un promedio diario de alrededor de US$14,5 millones, muy por debajo de meses previos.
En agosto la autoridad registró compras por US$768 millones, el menor monto mensual del año; en julio fueron US$2.162 millones, en junio US$1.418 millones, en mayo US$2.596 millones y en abril US$2.769 millones. Los montos de marzo, febrero y enero alcanzaron US$1.671 millones, US$1.557 millones y US$1.158 millones, respectivamente.
El Central atribuye la menor incidencia de operaciones a condiciones de mercado y al factor estacional, especialmente la menor liquidación del agro. También indicó que no prevé acelerar la incorporación de divisas si no existe una oferta genuina; su criterio es intervenir solo ante excedentes, sin buscar influir directamente sobre la cotización.
Sobre las compras de dólares de personas físicas, que en julio marcaron el pico del año, el organismo señaló que no todas esas operaciones responden a decisiones de atesoramiento. Parte de esas transacciones, según su análisis, alimentan mercados alternativos y facilitan pagos de importaciones y dividendos de empresas sin acceso al mercado oficial.
Para la entidad, el comportamiento de agosto y septiembre se aparta de los patrones históricos, aunque se alinea con la etapa vigente del programa. Tras un periodo de intervenciones de mayor magnitud, una absorción más moderada de divisas también restringe la emisión de pesos, frente a una demanda concentrada en instrumentos públicos de corto plazo.
Fuentes del BCRA señalaron que comprar reservas cuando no hay oferta representa una distorsión en la dinámica de mercado, y subrayaron la necesidad de diferenciar la estrategia oficial de una intervención orientada a sostener un valor específico del dólar. En el horizonte oficial se vislumbra una mayor liquidación de divisas hacia el cierre del año, impulsada por la cosecha de trigo y los ingresos del sector energético, con Vaca Muerta ocupando un papel central en esa proyección.



