Isabel Di Tella se llevó la medalla de oro en la prueba individual de espada, al vencer 15-12 a la peruana María Doig en la definición de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Además de su logro deportivo, la atleta mostró una particular cábala al exhibir ante el público la camiseta de Racing que llevaba bajo su traje de esgrima, una costumbre que mantiene incluso al representar a Argentina en grandes certámenes.
Nacida hace 33 años en Oxfordshire, Reino Unido, Di Tella creció en un entorno fortemente ligado al deporte y a la identidad argentina. Sus padres, Rafael Di Tella y Astrid Steverlynck, también tienen antecedentes olímpicos: su padre practicó esgrima en los Juegos, y su madre fue esquiadora en la cita máxima. Fue su padre quien despertó en ella el gusto por la espada, iniciando una trayectoria que ya supera las dos décadas.
Entre sus hitos destaca el oro individual en Cochabamba 2018, la plata en Asunción 2022 y, ahora, la consagración en Santa Fe 2026. En el ámbito de los Juegos Panamericanos, consiguió bronce en Lima 2019 y coronó su fin de ciclo en Santiago 2023, donde Argentina volvió a lograr una medalla dorada en esgrima tras 44 años.
Paralelamente a su carrera deportiva, Di Tella desarrolló una sólida formación académica. Estudió Matemática Aplicada en Harvard y continuó con un doctorado en Economía en el MIT. Sobre su perfil, explicó que la atracción por la matemática es clara, aunque se identifica más como economista.
Desde hace una década reside en Estados Unidos y actualmente trabaja en un fondo de inversiones en Nueva York. Su rutina es exigente: aproximadamente nueve horas de trabajo diarias y otras tres de entrenamiento, aunque la distribución varía según la temporada y las competencias. A lo largo de los años ha aprendido a compaginar viajes, entrenamientos y estudios, algo que, según ella, no es una excepción entre los atletas argentinos que deben compatibilizar su deporte con estudios o trabajo remunerado para sostenerse.
La combinación de alto rendimiento y formación universitaria no resulta atípica para Di Tella, y su historia sirve como ejemplo del mosaico que muchos atletas argentinos deben resolver para sostener una carrera deportiva de élite sin dejar de lado su desarrollo profesional.



