La despedida de Lionel Messi de la Albiceleste no solo selló una etapa histórica para uno de los mejores del fútbol, sino que también dejó al descubierto un desgaste creciente para Claudio Tapia, presidente de la AFA. En una velada cargada de emociones, el titular de la entidad recibió por primera vez en un partido de la selección una lluvia de insultos por parte de gran parte del estadio, quedándose como el único perdedor en una noche dominada por la alegría.

El primer intento de dirigirse contra Tapia se dio antes de que la selección saliera a calentar; el cántico que aludía al dirigente se extendió por la cancha, alcanzando incluso la tribuna de Los Borrachos del Tablón y la zona de prensa. Si bien algunos analizaron la escena como un choque entre la AFA y River, la evidencia fue contundente: el grito resonó desde todos los sectores.

Se identificó a un hombre de traje camino al túnel alrededor de las 19:30, al que muchos confundieron con Tapia. A esa altura, el sanjuanino había decidido no salir al césped para la foto de llegada, para evitar un ambiente que podría volverse adverso. Esa cábala, habitual en cualquier estadio, este vez quedó suspendida.

La rechifla reapareció pasadas las 20, durante la espera previa al inicio, y volvió a hacerse notar tras los homenajes a Messi. Un detalle llamativo: a diferencia de otras premiaciones en las que Tapia suele verse abucheado, en esta oportunidad la música no se elevó para amortiguar el ruido.

La jornada también dejó una tensión previa fuera del campo. Poco antes, la cuenta oficial de River Plate publicó una foto de Stefano Di Carlo, presidente del club, junto a Messi en la oficina del Monumental. Sin presencia de representantes de la AFA, Messi fue declarado socio honorario y recibió una placa y una camiseta con su nombre. Este episodio tuvo lugar antes de la entrada en calor, cuando Tapia ya estaba dentro del estadio. Hubo sonrisas y una conversación distendida antes de que el capitán regresara a vestuarios.

Messi defendió la elástica argentina por última vez en el Monumental, estadio en el que más veces disputó la camiseta nacional; aquella noche fue la 29ª vez que jugó allí, y se retiró sin derrotas en ese recorrido.