Seis meses después de abandonar la mesa de trabajo, River volvió a participar de una reunión del comité ejecutivo de la AFA. Sus dos enviados fueron Ignacio Villarroel (vicepresidente segundo) y Agustín Forchieri (secretario general), y llegaron a imponer un tono firme desde el inicio. En otros clubes se evaluó que la bienvenida a los emisarios del club fue áspera, aunque se insistió en que hubo afecto explícito a modo de ironía. “Les llenaron la cara de dedos… pero con mucho cariño”, comentó un directivo ajeno a River ante LA NACIÓN.
La sesión, que estaba prevista para las 11, mostró desde temprano que la dirigencia encabezada por Claudio Tapia controlaría el marco de la reunión. Después de una breve introducción del presidente, Villarroel tomó la palabra para comunicar la postura del club: llegaron para “ponernos los pantalones largos y trabajar por un fútbol argentino mejor”.
La exposición de Villarroel se centró en los seis puntos del petitorio que River había difundido horas antes, e incluye desde una reforma de los torneos con menos equipos hasta modificaciones en calendarios, mejoras en la comercialización y un cambio en la conducción de la Dirección Nacional de Arbitraje (DNA), que hoy está a cargo de Federico Beligoy.
En medio del debate, Tapia se adelantó a responder en su cumpleaños número 59. Agradeció a River por el alquiler que la AFA cobró para la despedida de Lionel Messi y lo dijo varias veces, lo que provocó que algunos lo tildaran de chicana. Luego recordó a Villarroel que los temas planteados por River ya habían sido tratados en las cinco reuniones previas del comité y que el club se había ausentado en momentos anteriores.
Aun así, el presidente dejó en claro que se alegraba por la vuelta de River a la representación del conjunto en el órgano. Villarroel, reconocido históricamente por su capacidad de negociación y de buscar consensos, fue considerado por varios dirigentes cercanos a Tapia como un elegido inteligente para representar al club; si hubiera ido otro dirigente, la fuerzas de las críticas podrían haber sido mayores.
Al finalizar, una avanzada de dirigentes afines a Tapia respondió a las observaciones de Villarroel. Uno de los nombres más destacados fue Mario Leito, de Atlético Tucumán, quien respaldó la postura de los treinta clubes. Según las fuentes consultadas, la gran mayoría de los clubes de la Liga Profesional compartían esa visión, en sintonía con la línea defendida por la conducción actual.



