El embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, se alineó con el presidente Javier Milei al señalar que Argentina podría enfrentar en los próximos años un ingreso de divisas elevado. En sus declaraciones, recordó la afirmación de Milei de que el país recibe “dólares por las orejas” y agregó que, si se consolidan esas divisas, podría aparecer lo que él describió como un “problema noruego” para la economía, en referencia a la llamada enfermedad holandesa que describe la pérdida de competitividad de sectores no exportadores ante un fuerte flujo de ingresos.
Oxenford habló tras destacar el anuncio de un acuerdo bilateral con Estados Unidos para financiar infraestructura por al menos 7.000 millones de dólares. El emisario señaló que ese marco de inversiones contribuiría al crecimiento exportador en los próximos tres a cinco años, sumándose a los sectores agroindustrial y energético que ya impulsan las ventas argentinas al exterior.
El funcionario subrayó los términos de la iniciativa denominada Corredor Andes-Atlántico, cuyo objetivo es modernizar la conectividad entre el noroeste argentino, zonas ricas en minerales críticos, y la cuenca energética de Vaca Muerta, conectándola con puertos del Atlántico y con mercados occidentales mediante una red integrada de ferrocarriles, oleoductos y gasoductos, así como infraestructura portuaria, eléctrica y digital. Se busca, según los responsables, movilizar unos 7.000 millones de dólares y ampliar las oportunidades para empresas estadounidenses, al tiempo que se fortalecen las cadenas de suministro de minerales críticos y energía, incluido litio, cobre, petróleo y gas.
La iniciativa representa, además, un hito en la relación económica entre ambos países, con un peso geopolítico para la administración de Donald Trump que persigue asegurar el abastecimiento de energía y minerales estratégicos y disminuir la influencia de China en la región, según el marco descrito por los participantes.
En el plano institucional, Oxenford resaltó que la gestión libertaria consiguió habilitar a Argentina para trabajar con Eximbank, la agencia de financiamiento de Washington orientada a facilitar exportaciones estadounidenses. Según el embajador, hasta febrero Argentina no era elegible para esa herramienta y ni siquiera podían considerarse proyectos bajo ese paraguas, lo que implicaría un giro relevante para la financiación de inversiones argentinas.



