La Pampa, una de las provincias históricamente dominadas por el peronismo, vive una dinámica interna que podría redefinir su armado de cara al 2027. En esa escena queda en claro que el liderazgo provincial está lejos de cerrarse, con el exgobernador Carlos Verna marcando la agenda desde su posición de influencia y protagonismo, pese a no ocupar cargos públicos activos.
Este martes, y tras 265 días de ausencia en redes, Verna publicó una imagen junto al intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, en un local del PJ de General Pico. La publicación fue interpretada como una señal de apoyo al dirigente santaroseño y, al mismo tiempo, un movimiento que genera tensión con Sergio Ziliotto, actual gobernador y quien ya recibió a otros dirigentes de alto perfil, como Axel Kicillof, y está pensando en su sucesión para el próximo año.
Entre los actores que participan de la interna figuran, junto a Verna y Ziliotto, la vicegobernadora Alicia Mayoral, el diputado nacional Abelardo Ferrán, el secretario de la Gobernación José Vanini y el senador nacional Daniel ‘Pali’ Bensusán. En ese cuadro de antecedentes, Verna se ha mostrado crítico con el accionar del gobernador y ha dejado indicios de respaldo a Di Nápoli como posible alternativa de liderazgo en la provincia.
En el terreno de las candidaturas para 2027, las miradas se centran en Ferrán, Vanini y Bensusán, nombres que son mencionados como posibles postulantes en la discusión interna del PJ pampeano. Por su parte, Verna remarca una tradición institucional: históricamente, la representación de La Pampa en el Senado ha estado a cargo de un exgobernador, un criterio que enmarca el debate sobre la convivencia de poder en la provincia.
Además, aparece una figura ajena al núcleo gobernante: Manuel Feito, intendente de Lonquimay, quien dio forma al partido Fuerza Pampa. Feito dejó abierta la posibilidad de que su movimiento inflame la escena política regional y advirtió que quedaron unos dos mil votos sin integrar al radicalismo, lo que alude a una posible fragmentsión o reconfiguración de alianzas con el espectro radical.
En conjunto, las señales visibles –la foto de Verna con Di Nápoli, el balance de apoyos entre gobernación y figuras del PJ, y la aparición de Fuerza Pampa– muestran que la interna pampeana está lejos de definirse. La combinación de reverencias históricas con movimientos organizados de nuevos actores promete un capítulo político aún por escribirse en La Pampa.



