En su más reciente informe de Perspectivas de la Economía Mundial, el Fondo Monetario Internacional advierte que la expansión global continúa perdiendo impulso y que el mapa económico mundial se torna más segmentado: hay ganadores ligados al auge tecnológico y perdedores dependientes de energía, materias primas y condiciones financieras cada vez más exigentes.
Para Argentina, el organismo ajustó a la baja la expectativa de crecimiento del PIB en el año en curso hasta 2,1%, frente a un pronóstico anterior de 3,5%. En cuanto a 2027, la proyección también se redujo en medio punto, situándola en 3,5%. Estas cifras siguen siendo, sin embargo, más optimistas que las que manejan diversos analistas consultados por el mercado.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que acompaña la revisión del FMI, estima un crecimiento del PIB de 1,5% para este año y de 3% para el siguiente.
El informe se presentó durante la asamblea anual del FMI en Tailandia. Por Argentina participaron el ministro de Economía, Luis Caputo, su viceministro José Luis Daza y el titular del Banco Central, Santiago Bausili.
Si bien el FMI prevé que la recuperación global continuará, lo hará a un ritmo notablemente más lento que el observado durante el rebote de 2025, el organismo también anticipa mejoras graduales en los principales desequilibrios macroeconómicos. En ese marco, se espera una desaceleración de la inflación, una mejora en el sector externo con la cuenta corriente acercándose a la situación de superávit y un desempleo que permanecería relativamente estable.
Cabe señalar que los datos de inflación mencionados por el FMI se refieren al promedio de los años analizados, no a variaciones interanuales entre diciembre de un año y el siguiente.
En lo que respecta al contexto energético, el FMI identifica una oportunidad para Argentina. Califica como favorable la ruta de precios, con un barril de petróleo previsto en un promedio de US$96 para este año, un incremento de más de 40% respecto a 2025. Aunque se espera una desaceleración a US$87 para el año próximo, las cotizaciones siguen siendo altas a nivel histórico.
Los precios más elevados de gas y combustibles fortalecen al sector hidrocarburo y pueden impulsar proyectos exportadores, especialmente en Vaca Muerta, con el consiguiente refuerzo de la generación de divisas. A su vez, el aumento de costos en fertilizantes e insumos energéticos plantea retos para diversas cadenas productivas y para sectores industriales y agropecuarios.
En síntesis, el FMI señala que, si bien la energía ofrece una ventana de oportunidad para la economía argentina, persisten desafíos vinculados a costos de producción y a condiciones de financiamiento que podrían moderar la velocidad de la recuperación.



