Hace poco más de diez años, Argentina gastaba miles de millones de dólares al año para compensar la importación de gas y gasoil que no lograba producir, y la energía era uno de los principales agujeros de la balanza comercial. En 2013, el déficit energético llegaba a US$7.000 millones. Hoy la situación cambió: la cuenca no convencional de Vaca Muerta, mayormente situada bajo Neuquén, se erigió como el motor de mayor inversión del país y como el rubro exportador de mayor crecimiento, en medio de una economía que aún atraviesa desafíos.
“Vaca Muerta es una bendición para la Argentina”, repiten empresarios y analistas. En agosto, la producción total de petróleo alcanzó 949.888 barriles por día (bpd), un 14,1% más que en agosto del año anterior, conforme datos oficiales procesados por G&G Energy Consultants, la consultora liderada por Daniel Gerold.
El impulso proviene principalmente del shale no convencional de Vaca Muerta, que aportó 669.805 bpd —un 27,2% más que en agosto de 2025— y representó el 70,6% del total. Es decir, siete de cada diez barriles que se extraen en el país provienen de esa formación. Hace un año, la participación era del 63%. Las cuencas convencionales, sobre todo la del Golfo de San Jorge, siguen en declive.
Con este ritmo, Argentina se encuentra a apenas unos 50.000 bpd de una marca simbólica. Según Montamat & Asociados, la producción se proyecta para alcanzar el millón de barriles diarios hacia el último trimestre del año.
La subida de la producción también reordena la posición argentina en el ámbito petrolero global. La Argentina ya supera a Colombia (713.000 bpd) y a Ecuador (460.000 bpd), aunque continúa detrás de Brasil (4,5 millones), México (1,8 millones) y Venezuela (1,2 millones). Si se mantiene la trayectoria y se llega a 1 millón de bpd, Argentina quedaría a la par de Argelia y Omán, que producen entre 1 y 1,1 millones. En la cúspide regional continúan Estados Unidos (cerca de 14 millones), Rusia (9,6 millones) y Arabia Saudita (8,4 millones).
Detrás de este impulso hay más inversión. G&G estima que este año se destinarán US$12.305 millones a la actividad no convencional en la cuenca neuquina, un 31% más que en 2025, mientras que la inversión en yacimientos convencionales se reduce a US$339 millones.
Los precios internacionales ayudaron. El conflicto en Medio Oriente y las restricciones al estrecho de Ormuz empujaron al alza la cotización del crudo. Pero la suba también llega en un momento oportuno, ya que Argentina dispone de capacidad de evacuación para ese petróleo: la ampliación Duplicar Plus de Oldelval opera al 100% y evacua más de 540.000 bpd hacia Puerto Rosales, en Buenos Aires, mientras que VMOS —el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, de 437 kilómetros que une la cuenca neuquina con Río Negro— tiene un avance del 75% y podría sumar entre 180.000 y 190.000 bpd de capacidad de exportación.



