El presidente argentino, Javier Milei, mostró una imagen pública de 36,1% de aprobación y 59% de desaprobación en octubre, según el último relevamiento de CB Global Data, que midió la percepción de 18 mandatarios en la región. El estudio indica un diferencial negativo de 22,9 puntos entre opiniones favorables y contrarias, y 4,9% de encuestados que no opinaron o no respondieron.

La encuesta registra una leve remontada de la valoración positiva de Milei respecto de septiembre, cuando había llegado al 35,5%. Con ese incremento de 0,6 puntos, el mandatario argentino mantiene una imagen aún mayoritariamente negativa.

En el desglose regional, varios líderes muestran tendencias muy distintas. En México, Claudia Sheinbaum obtiene 69,3% de aprobación y 27,6% de desaprobación, posicionándose entre los más respaldados de la muestra. En El Salvador, Nayib Bukele alcanza 68,3% de valoraciones positivas y 27,9% de negativas, otros de los desempeños más favorables del año.

En República Dominicana, Luis Abinader llega a 51,9% de aprobación frente a 42,5% de rechazo, marcando un balance más equilibrado que en otros países. Por su parte, Brasil aparece con Lula da Silva en 45,3% de aprobación y 50,5% de desaprobación, y Chile registra 38,8% de imagen positiva frente a 56,8% negativa para José Antonio Kast.

En Uruguay, Yamandú Orsi acumula 35,2% de aprobación contra 62,1% de desaprobación. En Guatemala, Bernardo Arévalo presenta 31% de opiniones favorables y 63,1% desfavorables. Panamá suma 36,5% de aprobación y 58,9% de desaprobación, tras una ganancia de 4,4 puntos porcentuales respecto a septiembre, que dio a su positiva un crecimiento notable.

El sondeo también mostró variaciones entre líderes. En sentido opuesto, la mandataria peruana Keiko Fujimori registró una caída de 6,1 puntos en su valoración positiva, quedando en 46,3% de aprobación y 50,8% de rechazo en octubre. En suma, el estudio de CB Global Data destaca diferencias sustanciales en la aceptación de los mandatarios de la región, con varios países exhibiendo altos niveles de aprobación y otros con volatilidad creciente en la imagen pública de sus jefes de Estado.