El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, desembarcó en la provincia de Misiones en una visita que combinó actos oficiales y una lectura política orientada a 2027. Fue recibido por el gobernador local, Passalacqua, y participaron de la jornada la firma de acuerdos y un almuerzo conjunto.
Ante preguntas de la prensa sobre una eventual candidatura presidencial y la posibilidad de sumar al gobernador misionero a una alianza, Kicillof respondió con cautela: consideró prematuras esas conversaciones y centró su intervención en la necesidad de una etapa de “construcción” a nivel nacional. Señaló que no sería aceptable sostener cinco años más de la gestión de Milei y enfatizó que corresponde avanzar hacia una alternativa, sin adelantar definiciones sobre candidaturas o candidaturas en particular, y que las alianzas deben surgir de un proceso amplio y claro.
Más tarde, en un acto de tono claramente peronista, fue explícito al señalar su compromiso con el proyecto regional y nacional: “cuento con ustedes y voy a estar”, resumió, añadiendo que, promoviendo la unidad, nadie podrá frenarlos. En Misiones, el encuentro se dio en un marco de apoyo y militancia, con la convocatoria de dirigentes y simpatizantes que, desde la calle, corearon consignas en favor de un eventual liderazgo opositor.
Con esta visita, Kicillof ya encabeza un recorrido por la región NEA, que incluyó recientemente Chaco y, antes, Corrientes. En la sede del Partido Justicialista provincial, la militancia recibió al mandatario con expresiones de entusiasmo y canciones de respaldo, bajo la consigna de que la militancia y la organización serán claves para enfrentar al gobierno de Milei. El gobernador estuvo acompañado por Andrés “Cuervo” Larroque y por Christian Humada, presidente del PJ misionero, mientras se desarrollaban las distintas actividades.
En su discurso, subrayó que el eje de la discusión no pasa por el antagonismo directo con empresarios o trabajadores que atraviesan dificultades, sino por enfrentar el programa económico de Milei, al cual definió como responsable de la “estafa electoral más grande de la historia argentina.” También cuestionó la conveniencia de eliminar las PASO, al considerarlas una maniobra para asegurar la reelección del actual mandatario.
La crónica cerró con un llamado a no resignarse ante la crisis: sostuvo que debe crearse una alternativa nacional capaz de derrotar al gobierno en las urnas y recordó, entre ovaciones, la consigna de volver. La escena dejó claro que la visita fue, además de protocolar, un acto de reafirmación política en un momento de suma sensibilidad para el arco oficialista.



