Desde Roma surgieron señales que avivaron la incertidumbre en el gobierno y en el episcopado argentino sobre la viabilidad de la gira anunciada para los días 8 a 11 de noviembre. Aunque no hay precisiones definitivas sobre la gravedad de la afección que llevó a operarse para retirar un nódulo del pulmón derecho, el vocero vaticano Matteo Bruni indicó que en los próximos días se realizarán exámenes postoperatorios y se analizará el material extraído. Señaló además que los médicos sabían cómo actuar y que el término radicalidad, usado en la comunicación inicial, apunta a que no quedó nada por detectar y que se hizo todo lo posible para quitar por completo el tumor.

En Argentina, tanto el gobierno como la Iglesia optan por la cautela y evitán anticipar escenarios de postergación o cancelación de la visita. “Por el momento todo sigue igual, también en la continuidad de las tareas de preparación de cara a recibir al Santo Padre”, indicaron fuentes oficiales y del episcopado.

Las expectativas, sin embargo, se presentan con matices. Los obispos mantienen la confianza de que la presencia del Papa fortalecerá la defensa de la justicia social, de los derechos de los pobres y de las personas más vulnerables, un eje de la prédica de León XIV que ha generado choques con ciertas políticas oficiales. En el gobierno, la posibilidad de que el Pontífice aluda a la Doctrina Social de la Iglesia —a la que Milei tilda de “injusta” y, en sus palabras, incluso de “robo” por trasladar recursos de unos a otros— es una variable que se evita convertir en hipótesis descartada por completo.

Ambas posturas se sostienen en un magisterio que, para quienes lo conocen, se caracteriza por llamar a las cosas por su nombre. Aunque León XIV manifiesta un estilo más directo que el de su predecesor Francisco, sus mensajes mantienen claridad y contundencia. Esa misma claridad se observó en su reciente viaje a Francia, donde no esquivó críticas en torno a guerra, paz y migración en Europa.

También se trae a colación el episodio del Papa Prevost, quien ante críticas de Donald Trump afirmó: “no le tengo miedo” y dejó en claro su compromiso con la Iglesia y con el anuncio del Evangelio, más allá de la opinión ajena.

En paralelo, tanto el Papa como los canales de comunicación del Vaticano han adoptado una actitud de transparencia respecto a la evolución de la enfermedad, buscando informar de forma directa sobre el estado de la salud del Pontífice.