La discusión sobre el dólar ya dejó de ser meramente monetaria y se instaló como tema central de la agenda electoral. Según un ex ministro de Economía, para anticipar una posible corrida cambiaria durante el proceso electoral de 2027 hay que evaluar tres factores clave: la trayectoria de la actividad económica, las señales que arrojen las encuestas sobre quién podría ganar la Presidencia y, en tercer lugar, qué postura muestra la principal fuerza opositora al actual Gobierno.

Ese tercer eslabón, que ya mostraba signos de fortalecerse tras un semestre de deterioro en las condiciones de vida de las familias y, en consecuencia, en la imagen de la Presidencia, cobra mayor relevancia. En las últimas horas, Amado Boudou planteó revertir el superávit fiscal, considerado por su sector como pilar de la estabilidad, y volver a subsidiar tarifas. En su lectura, este paquete de medidas podría, al menos en el corto plazo, frenar la llegada de divisas hasta que el electorado clarifique quién llevará las riendas en 2027.

Hace poco, el gobernador kirchnerista Ricardo Quintela advirtió sobre un nuevo factor de riesgo para los inversores: posibles expropiaciones. Tras el revuelo generado, salió a aclarar que no se refería a los desembolsos vinculados al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), al que su provincia no adhirió. Especificó que su comentario apuntaba a posibles afectaciones sobre servicios públicos, no a esos proyectos.

Más tarde, Máximo Kirchner aportó una señal adicional al escenario: impulsó un proyecto para instaurar un Impuesto a las Transferencias Internacionales de Capital (ITIC). la idea prevé una alícuota del 3% y la posibilidad de repartir unos 2,89 billones de pesos entre los gobernadores en 2026. A diferencia de tributos sobre stock, este gravamen se aplica al flujo de salidas de capital, abarcando operaciones como el contado con liquidación y las criptomonedas, y se inspira en un esquema similar existente en Brasil. Quienes apoyan la iniciativa sostienen que no busca ahogar la inversión productiva, sino regular las salidas de dinero del país.

¿Qué podría ocurrir en la práctica? Si los inversores hoy perciben la posibilidad de un regreso del kirchnerismo, podrían optar por retirar fondos antes de afrontar ese costo adicional, lo que aumentaría la presión sobre el dólar, ya de por sí golpeado por la cercanía de las elecciones y la costumbre de dolarizar carteras en años de incertidumbre electoral. En ese marco, la inflación sigue siendo el objetivo principal del programa de Javier Milei, que aparece como una prioridad para su apuesta económica.

Desde el entorno de Máximo Kirchner reiteran que la medida no persigue frenar inversiones genuinas y que está pensada para evitar la fuga de capitales, no para obstaculizar el desarrollo productivo. Sostienen que el capital ya invertido que opera en la economía podría salir sin pagar impuestos bajo ciertas condiciones, y subrayan que la discusión busca, en última instancia, distribuir cargas entre el sector público y los gobernadores ante un marco de alta volatilidad.