Argentina se presenta como una fuente alternativa de suministro de Gas Natural Licuado (GNL) ante el shock generado por las tensiones en el estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura gasífera en el Golfo Pérsico. Aun así, no es el único jugador en la escena, y el país aún no produce LNG de forma líquida.

En la feria Gastech, la cita global de la industria gasífera que se realiza en Bangkok, surgieron dos noticias con participación argentina. Por un lado, Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, adelantó que está por cerrar varios contratos de venta de gas natural licuado para el proyecto LNG Argentina, desarrollado junto a ENI y XRG. Para este proyecto, ya se presentó la inscripción al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) por alrededor de US$51.000 millones.

Por otro lado, Chevron, una de las mayores empresas petroleras del mundo, destacó el potencial de Argentina para ampliar su cartera de gas en el plano global. El ejecutivo Freeman Shaheen afirmó que existen grandes perspectivas en el país con el desarrollo de crudo y gas, aunque también mencionó a otros destinos como el Mediterráneo oriental, Asia-Australia y África.

La motivación para buscar nuevos horizontes pasa por la crisis energética que atraviesa el sistema mundial, acentuada por el episodio militar de EE.UU. contra Irán el 28 de febrero. “La situación refuerza la necesidad de diversificar proveedores y estructuras contractuales”, señaló Shaheen.

La cumbre se desarrolla en un contexto de crecimiento de tensiones en Medio Oriente y de precios del petróleo por encima de los US$100 el barril. Según la firma de análisis Rystad Energy, la oferta global de LNG está aproximadamente 9% por debajo de la reportada el año anterior.

Entre los datos que circulan en Bangkok, destacan también bajos niveles de almacenamiento que amenazan el abastecimiento europeo para el invierno, mientras Asia acelera la compra de LNG pese a los costos de contado. Países como Tailandia, Pakistán y Bangladesh están acelerando negociaciones para adquirir gas licuado de Estados Unidos, y Nigeria ha recibido múltiples ofertas de compra.

Estas señales apuntan a un mayor interés por las instalaciones flotantes de LNG. En ese marco, la demanda de gas podría verse impulsada por avances en inteligencia artificial, que empujan la necesidad de suministros confiables. En Argentina, ya hay dos proyectos en carpeta: el de Southern Energy, liderado por PAE, con una capacidad de 6 millones de toneladas anuales, y el proyecto de YPF y sus socios para 18 millones de toneladas anuales. Si llegan a materializarse, posicionarían al país como actor relevante en el mercado global de LNG.