La Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), que agrupa a más de 1800 empresas, evalúa el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Su presidente, Pablo Fiuza, advierte que, como en otros sectores, el software enfrenta cambios impulsados por la IA o, en ciertos enfoques, por la llamada “superinteligencia” —un término promovido por algunas corrientes citando a Donald Trump—. El sector viene siendo uno de los que más empleo generó en el país en los últimos años, con salarios por encima de la mediana y un alto potencial, aunque persiste la duda sobre la continuidad de ese crecimiento.

En cuanto al empleo, la industria llega a aproximadamente 6000 puestos de trabajo en total. En el primer trimestre se registró una caída de 800 cargos; en el segundo trimestre, divulgado la semana pasada, hubo un incremento de 500. En conjunto, los primeros seis meses muestran una estabilidad que no se traduce en crecimiento. Fiuza vincula parte de este panorama a la situación macroeconómica del país, con sectores que aún no repuntan, y a un parate en la demanda de perfiles.

Una lectura clave es la transformación de los perfiles que se buscan. Ya no basta con cubrir posiciones de entrada con programadores jóvenes: se exige un perfil semi senior o superior, capaz de entender la solución completa y de moverse a nivel de negocio y de arquitectura. El profesional debe conocer la herramienta de IA y, además, tener una visión más amplia de la solución, incluyendo aspectos de arquitectura y del negocio para el que trabajará. No alcanza con dominar solo un lenguaje de programación, como Python, o herramientas aisladas; se requiere comprensión de la solución en su conjunto.

Sobre la adopción de IA, la encuesta de la industria arroja que casi el 40% de las empresas no avanzan en su implementación por falta de recursos o de conocimiento. Esto explica, en parte, por qué la demanda de talento no se escribe en términos de reemplazo inmediato, sino de recalibración de habilidades para una década tecnológica más compleja.

En lo que respecta a los perfiles jóvenes, la organización recuerda que históricamente la industria recibió a muchos en su primer empleo mediante programas y cursos. Hoy, sin embargo, la tendencia apunta a perfiles más formados y con experiencia, que puedan abordar de manera más autónoma proyectos que integren IA, arquitectura y negocio.