El dólar cripto se perfila como una alternativa para acceder a divisas mediante activos digitales. En este esquema, las stablecoins como Dai (DAI), Tether (USDT) y USD Coin (USDC) buscan mantener su paridad con el dólar, ofreciendo una estabilidad relativa en un contexto de alta volatilidad cambiaria. A diferencia del bitcoin, estas monedas digitales no buscan atravesar grandes oscilaciones y funcionan como un puente para quien quiere cobertura frente a la inflación, operando fuera del sistema cambiario tradicional y, en muchos casos, fuera de la regulación vigente.

A partir del levantamiento del cepo, las personas físicas pueden comprar dólares en bancos de forma ilimitada siempre que cuenten con cuentas en pesos y en dólares para completar la operación. El Banco Central fijó requisitos: cualquier compra superior a US$100.000 debe notificarse con 48 horas de antelación; si la operación se realiza en ventanilla y en efectivo, el límite pasa a 100 dólares.

El “dólar tarjeta” se define como la suma del costo del dólar oficial más un recargo adicional del 30% correspondiente a la retención del anticipo de Ganancias. En el periodo anterior, hasta el 22 de diciembre de 2024, ese recargo total podía llegar al 60%. Este tipo de cambio se aplica a transacciones en el exterior hechas con tarjetas de crédito o débito para la compra de bienes o servicios, incluyendo suscripciones digitales como Netflix o Spotify.

En el mercado paralelo, el dólar blue no opera con una ventana oficial de apertura y cierre. Su cotización es resistida por la informalidad y, en la práctica, suele cerrarse entre las 15:00 y las 16:00, según la dinámica diaria del mercado no regulado.

Entre las distintas modalidades para obtener moneda estadounidense, destacan los billetes “cara chica” (US$100 emitidos antes de 1996, con la cara de Benjamín Franklin más pequeña) y la preferencia de muchos ahorristas por las notas “cara grande”, más actuales. En el sistema formal, bancos y casas de cambio autorizadas canalizan la demanda de billetes, mientras que el mercado informal continúa predominando cuando se buscan denominaciones específicas.

El dólar contado con liquidación (CCL) funciona mediante la compra de títulos argentinos en el mercado local para venderlos en el exterior, con la finalidad de girar divisas y atesorarlas fuera de Argentina. Este mecanismo es una vía de acceso a divisas para ahorristas e inversores que buscan saltar las trabas cambiarias a través de operaciones con papeles nacionales.

En el ámbito oficial, el dólar tiene dos cotizaciones reguladas: minorista y mayorista. Estas referencias surgen del Banco Central y se aplican a transacciones de productos y servicios dentro del país, así como a compras en el exterior realizadas con tarjetas o transferencias. Por su parte, el dólar mayorista o comercial se vincula a operaciones entre bancos y grandes empresas, y es la referencia para operaciones institucionales, importaciones y movimientos de mayor escala.

En síntesis, con la nueva etapa cambiaria, convivirán distintas rutas para adquirir divisas: el dólar oficial (con sus variantes minorista y mayorista), el dólar blue según el ritmo del mercado informal, el DCL/CCL para circular fondos al exterior y estrategias basadas en cripto y stablecoins que, si bien ofrecen alternativas, implican mayor riesgo y volatilidad.