Boca volvió a sonreír en un Morumbi que ya le dejó alegrías en el pasado, aunque esta vez la conquista no fue en clave histórica. El Xeneize, dirigido por Rodolfo Arruabarrena, logró un 1-1 que le permitió avanzar a las semifinales de la Sudamericana y mantener viva una racha de 13 partidos sin perder. En la siguiente ronda esperará a Vasco da Gama, equipo que dejó en el camino a Independiente Santa Fe.
Como en la Bombonera, Boca salió a imponer condiciones desde el arranque: dominó la mitad de la cancha, liberó a sus carrileros y salió a buscar el arco rival para encaminar la eliminatoria. En ese tramo fue superior, frente a un São Paulo que mostró cierta desorientación inicial.
Leandro Paredes condujo el juego con criterio; cuando no encontró huecos, buscó cambios de frente para que Lautaro Blanco subiera por la banda o envíos directos hacia Merentiel. Alan Velasco, por detrás del uruguayo, intentó armar juego, aunque en varias acciones demoró la circulación y apostó bastante al juego por los costados.
La expectativa era que Boca aprovechara ese buen inicio para convertir, pero luego no logró traducir ese dominio en ocasiones definitivas en el área. A la visita le faltó concreción en los momentos decisivos, mientras São Paulo mostró signos de desconcierto y no lograba imponer impetuosamente su juego para forzar una situación favorable.
Tras la pausa para hidratación, el conjunto paulista salió con otra energía: presionó más cerca de Montero y trató de hacerse del dominio del juego, aunque sin lograr fluidez sostenida. Gustavo Santana probó un cabezazo que el arquero argentino desvió con la punta de los dedos y que luego dio en el travesaño, un aviso de que la historia podía cambiar.
Del lado de Boca viajaron alrededor de 1500 hinchas, que se hicieron escuchar desde un costado de la tribuna. En el Morumbi, los cerca de 50.000 fanáticos locales guardaron silencio ante la falta de claridad de su equipo. El entretiempo dejó una postal: São Paulo demoró 19 minutos en regresar a la cancha, mientras los jugadores de Boca se movían con tranquilidad y la visita se reacomodaba para afrontar la segunda mitad, con Dorival Júnior apuntando a ajustes que su rival parecía haber resuelto con mayor claridad. El resultado final, 1-1, dejó a Boca en semifinales y a la espera de Vasco da Gama en la próxima instancia.



