El balance cambiario publicado por el Banco Central revela que la cuenta corriente cambiaria registró en agosto un superávit de US$806 millones, marcando el quinto mes consecutivo de resultados positivos y duplicando lo obtenido en julio. Esta cuenta indica qué monto ingresa y sale del país por comercio exterior, servicios, préstamos, rentas, dividendos y transferencias al exterior. Cuando hay déficit, las salidas superan a las entradas; cuando hay superávit, ocurre lo inverso.
Entre las modalidades de acceso al dólar en Argentina, destacan varias alternativas. El dólar MEP (contado con liquidación) se obtiene mediante operaciones con títulos argentinas, y su liquidación se realiza en distintos plazos; la compra puede realizarse desde la banca online o a través de apps financieras. El dólar blue, por su parte, opera en el mercado informal y no tiene un horario oficial de apertura o cierre; suele fijarse en la tarde, aproximadamente entre las 15 y las 16.
También existen diferencias dentro del mercado formal. El dólar oficial, gestionado por el Banco Central, tiene cotizaciones minorista y mayorista y cierra las operaciones en días hábiles a las 15. En el exterior, las transacciones con tarjeta de crédito o débito se rigen por un dólar “tarjeta”, que incorpora un recargo adicional para Ganancias. Hasta diciembre de 2024, ese recargo podía alcanzar hasta el 60% en total. Este tipo de cambio se aplica a compras en el exterior, como servicios o suscripciones digitales (Netflix, Spotify, etc.).
Para los inversores que operan con papeles argentinos y buscan Véase la posibilidad de girar divisas, existe el tipo de cambio conocido como CCL (contado con liquidación): se compra en el mercado local y se vende en el exterior para trasladar divisas. En el ámbito de las plataformas de cripto, se exige registrarse y, luego, transferir pesos o dólares para operar con criptomonedas y sus equivalentes en moneda local.
Por último, el dólar cripto funciona como una vía adicional para acceder a la moneda estadounidense a través de plataformas digitales, con sus propias reglas y costos asociados. En síntesis, el panorama cambia según la vía elegida para adquirir divisas, cada una con características y costos particulares dentro del marco regulatorio vigente.



