El empresario Eduardo Elsztain detalló su trayectoria como accionista minoritario de la Falkland Islands Company (FIC) desde 2005, empresa de gran relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas, con ámbitos que van desde lo inmobiliario hasta lo agropecuario y la hotelería. La noticia de su vínculo fue retomada por LA NACION este fin de semana; él afirmó que ese seguimiento público reavivó teorías conspirativas y ataques de índole antisemitista.
Según su lectura, su decisión de invertir está alineada con la estrategia diplomática de Argentina de décadas: construir lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Malvinas para respaldar el reclamo de soberanía. En palabras suyas, la idea era que reforzar esos vínculos a través de una empresa argentina pudiera aportar al objetivo histórico del país en la cuestión Malvina.
Sobre el episodio de 2017, relató que intentó adquirir una participación mayoritaria de la FIC y busca contagiar a otros empresarios argentinos para sumar apoyos. Aseguró que la propuesta, desde su óptica, chocó con la normativa de la bolsa de Londres y fue bloqueada por las autoridades británicas. Aun así, dijo que la experiencia valió la pena, y no descartó volver a intentarlo si surgiera la oportunidad.
Para situar el debate en un marco histórico, mencionó que su abuelo Isaac sostenía que, si Argentina hubiese participado económicamente de las Malvinas a lo largo del siglo XX, probablemente la guerra podría haberse evitado. Recordó que otras figuras públicas, como Juan Domingo Perón, también habrían intentado en su momento comprar la FIC, al igual que César Cao Saravia en 1977. En su análisis, esas gestiones se inscriben dentro de una estrategia de largo aliento del país para acercar a la sociedad y la economía a las Malvinas con vistas al reclamo de soberanía.
Ellsztain señaló que, aunque la bolsa británica opera bajo un marco liberal, una oferta pública puede desencadenar nuevas ofertas; por eso buscó aprovechar la oportunidad de 2017 cuando empleados de la FIC presentaron una propuesta para adquirir la compañía. Creía que su movimiento podía transformar la relación entre Argentina y las Malvinas mediante desarrollo económico y social, y sostuvo que, pese a no prosperar, no descartaría futuras iniciativas semejantes.



