El clima en el Senado se mantiene tenso y paralizado, tras haber celebrado dos sesiones en semanas consecutivas. En medio de la incertidumbre, la oposición dialoguista envía señales de resistencia a acatar las directivas de la Casa Rosada, al punto de dificultar la llegada de acuerdos clave.
El hecho detonante fue el intento de designar a Nadia Márquez (Neuquén) para encabezar la Comisión de Acuerdos, en reemplazo del fallecido Juan Carlos Pagotto (Rioja), que no pudo salir adelante el miércoles pasado ante la falta de quórum. Según tres fuentes consultadas por LA NACIÓN, la ausencia concertada de la oposición en esa reunión tenía como propósito enviar un mensaje a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, por su insistencia en trasladar a los aliados el control vertical sobre su propio bloque.
“Va a aprender que a nosotros no nos puede manejar por los diarios”, afirmó un senador de un bloque que acompaña al Gobierno, al explicar por qué no se presentó cuando, a un piso de distancia del Salón Azul, se realizaba la audiencia pública con una decena de candidatos a cargos judiciales.
En la misma línea, una senadora expresó: “Se equivoca Karina si cree que nos va a manejar como a sus diputados; no estamos obligados a rendirle pleitesía”. Este faltazo masivo fue gestado, según reconstrucciones, en conversaciones previas entre varios bloques que habitualmente respaldan al oficialismo, aprovechando también ausencias por viaje.
No hubo comunicado oficial desde la Casa Rosada sobre la designación de Márquez; fue la propia legisladora quien dio la noticia ese mismo día de la muerte de Pagotto, lo que algunos legisladores calificaron como una maniobra de mal gusto.
Circulan también versiones de que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, habría empujado a sus pares para que respaldaran a Márquez, aunque desde el Ejecutivo no se asumió ninguna coordinación formal al respecto.
Estas escenas refuerzan la idea de que Milei ha perdido cierto poder de persuasión en el Senado, una cámara que se mostraba más dócil con las propuestas del Gobierno desde la llegada de Patricia Bullrich a la jefatura de la bancada oficialista. En ese contexto, la rebeldía de un tándem formado por el peronista Carlos Espínola (Corrientes) y el radical Maximiliano Abad (Buenos Aires) se mantiene como una de las señales más visibles de resistencia a avanzar con la agenda oficial.



