En el país, conviven varias vías para acceder a divisas, cada una con características y requisitos propios. El dólar blue, perteneciente al mercado no oficial, no exhibe horarios de apertura y cierre regulados; sin embargo, en la práctica su cotización suele fijarse entre las 15 y las 16 horas. Este tipo de dólar circula en el mercado informal y no se comercializa en bancos o casas de cambio autorizadas, y suele ubicarse por encima del valor del dólar oficial.
Por otro lado, el dólar oficial, cuyo manejo está a cargo del Banco Central, presenta dos tipos de cotización: minorista y mayorista. A su vez, desde el levantamiento del cepo cambiario el 14 de abril de 2025, las personas físicas pueden comprar dólares en bancos de forma ilimitada siempre que cuenten con cuentas en pesos y en dólares para completar la operación.
Las resoluciones del Banco Central también fijan comportamientos para las operaciones: cualquier compra superior a US$100.000 debe ser comunicada con 48 horas de antelación a la entidad. Además, si la operación se realiza en ventanilla y en efectivo, el límite permitido es de 100 dólares por transacción.
Entre las variantes de acceso al dólar, destacan los billetes “cara chica” (US$100 emitidos antes de 1996, con la cara de Benjamín Franklin de tamaño reducido) frente a la demanda de billetes más nuevos, conocidas como “cara grande”, que suelen dominar el mercado formal, encabezado por bancos y casas de cambio autorizadas.
El dólar contado con liquidación (CCL) es una operación típica del ámbito financiero: los inversores compran papeles argentinos en el mercado local y los venden en el exterior para girar divisas y obtener dólares fuera del flujo habitual.
En el ámbito de las criptomonedas, existen plataformas digitales donde los ahorristas deben registrarse, transferir fondos y ejecutar operaciones de compra o venta. El “dólar cripto” emplea criptoactivos para acceder a divisas y está formado, especialmente, por opciones basadas en stablecoins como DAI, USDT y USDC, las cuales buscan mantener paridad con el dólar para ofrecer una estabilidad relativa en un entorno de alta volatilidad.
Este conjunto de modalidades refleja un mercado cambiario complejo, con opciones tradicionales dentro del sistema financiero formal y alternativas fuera de él, cada una con sus riesgos y particularidades. El segmento mayorista o comercial permanece bajo la tutela del Banco Central, involucrando también a empresas, bancos demandantes de divisas y a exportadores, en un marco de regulación y operativa específica.



