La Cancillería publicó este martes una alerta dirigida a argentinos que analizan hacerlo de forma voluntaria en fuerzas armadas de otros países, en medio de una preocupante ola de casos en conflictos internacionales que involucran ciudadanos de nuestro país.

En un comunicado firmado por la cartera que encabeza Pablo Quirno, se señala que en los últimos tiempos se registró un aumento de muertes, desapariciones, restricciones a la libertad personal y otras situaciones de vulnerabilidad entre connacionales que participaban en fuerzas armadas extranjeras, además de serias dificultades para desvincularse de esas fuerzas.

Por ello, el Gobierno pidió extremar precauciones ante ofertas laborales que circulan por redes sociales, plataformas digitales y otros canales. La advertencia abarca tanto proposiciones vinculadas a funciones militares como aquellas que se presentan como tareas civiles en zonas de conflicto, las cuales, según el texto oficial, a menudo terminan derivando en contratos de carácter militar.

La Cancillería subrayó también que la asistencia consular puede verse notablemente limitada en estos casos, debido a las condiciones de los contratos firmados con terceros países y a las restricciones de acceso que suelen existir en terreno. En consecuencia, se recomendó a quienes se encuentren en emergencia o necesiten ayuda que se comuniquen con la Representación Argentina en el país correspondiente, o con la embajada concurrente si no hay representación residente.

Quirno reforzó el mensaje mediante su cuenta en X, donde afirmó que alistarse en fuerzas armadas extranjeras implica poner en riesgo la vida de los argentinos y que la capacidad de los consulados para asistir está seriamente comprometida. Además, alertó sobre ofertas de empleo, muchas veces engañosas, que circulan en redes y podrían inducir a una vía peligrosa.

La nota oficial no aporta casos puntuales ni cifras. No obstante, la difusión se produjo poco después de hacerse pública la historia de Roberto Yamil Ibrahim, un argentino de 37 años señalado por el programa ucraniano “Quiero Vivir” como el primer compatriota capturado como prisionero de guerra en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Ibrahim relató en un video que todo comenzó en abril de 2026 al responder a un anuncio que prometía un trabajo logístico en el Ministerio de Defensa de Rusia y un salario de 20 mil dólares. En su relato, el reclutador gestionó la documentación y el visado, pagó los pasajes y, según su testimonio, poco después fue enviado a una misión en la que describe que “te mandan a morir prácticamente”. Viajó con escalas en Roma y Estambul y arribó a Moscú el 11 de abril junto a otros latinoamericanos.