Poco antes de las 18 de este martes, seis cazas supersónicos aparecieron en el cielo al este de la base aérea de Río Cuarto. Se trata del segundo grupo de seis F-16 Fighting Falcon adquiridos por la Argentina a Dinamarca, sumándose a otros seis que llegaron en diciembre, completando un total de 24 aeronaves.

El arribo se dio en Las Higueras, donde los seis aviones fueron recibidos por personal de la Área Material Río Cuarto. En la pista, y en tandas de dos aeronaves, llevaron a cabo maniobras en el aire mientras los presentes debían usar tapones para los oídos por el estruendo de los motores.

Los F-16 llegaron pilotados por aviadores estadounidenses y daneses. En la bienvenida estuvieron presentes el ministro de Defensa, Carlos Presti; el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Gustavo Valverde; el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Marcelo Dalle Nogare; y el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas.

“Cuando llegan los primeros aviones, estamos entregando plataformas. Hoy estamos construyendo una capacidad,” afirmó Presti, destacando que el valor de un sistema de armas va más allá del hardware e incluye doctrina, infraestructura, sostenimiento y entrenamiento.

La incorporación de estos seis F-16 busca restituir la capacidad de intercepción supersónica de la Fuerza Aérea, la cual había quedado fuera de servicio tras la desprogramación de los Mirage en 2015. La llegada de la nueva tanda estaba prevista para el fin de semana, y se esperaba incluso la presencia del presidente Milei, quien finalmente viajó a París para participar de un foro de inversiones y de una reunión con Emmanuel Macron.

Hubo contratiempos en la ruta desde Dinamarca, con escalas en España y Brasil, y se señaló que problemas climáticos se sumaron a un fallo técnico en uno de los tanqueros estadunidenses que abastecen las aeronaves en vuelo, lo que obligó a ajustar la ceremonia a un formato más discreto. El embajador Lamelas, por su parte, no habló con la prensa pero celebró la llegada y subió a uno de los F-16.

Este desembolso, una vez completado el sistema y la totalidad de la compra pagada, rondará los 900 millones de dólares. El programa contempla estándares de seguridad y controles casi equivalentes a los de la OTAN, con pilotos norteamericanos veteranos de F-16 impartiendo instrucción a la FAA a través de la empresa Top Aces. En julio del año pasado, un piloto de la Fuerza Aérea Argentina logró su primer vuelo solo, sin entrenador.