Boca encontró un rumbo claro tras una fase de emergencia que, para hoy, se convirtió en un plan exitoso. Aunque el propio entrenador admite que “todavía no se ha ganado nada”, la gestión de Juan Román Riquelme como presidente luce más sólida que en otros tiempos, y el equipo atraviesa su mejor momento en años. El responsable directo de ese despertar es Rodolfo Arruabarrena, que regresó al club tras casi una década y se maneja con un estilo de trabajo intenso y decisiones firmes.

Leandro Paredes, capitán y estandarte del plantel, habló de un “click mental” y de esa chispa que encendió al Vasco, un técnico que conoce a Boca desde las divisiones inferiores, debutó con la camiseta xeneize y fue multicampeón bajo Carlos Bianchi. En su primer ciclo como entrenador de Boca también consiguió dos títulos: el Torneo de Primera División y la Copa Argentina, ambos en 2015. El capitán sugiere que esa experiencia está reflejada en el presente y que, en poco más de dos meses y medio, el club podría pelear cinco títulos: el Torneo de Primera División (Clausura), la Tabla Anual, la Copa Sudamericana, la Copa Argentina y el Trofeo de Campeones.

Qué cambió con Arruabarrena. Se decidió su incorporación con la convicción de que no podría imponerse con la mano dura de antes; Riquelme le dio autonomía y el Vasco goza de respaldo dentro de la estructura, además de contar con apoyo desde sectores de la oposición e incluso vínculos con Mauricio Macri. Por eso, nadie cuestionó su llegada y los hinchas ya muestran identificarse con el proyecto.

El entrenador se define como un “seleccionador”: su experiencia en Medio Oriente, cuando dirigió a Emiratos Árabes Unidos rumbo a las Eliminatorias para Qatar 2022, le dio una visión de decisiones cortas y efectivas. “Sólo elijo a los jugadores para el partido siguiente; es lo que hay, no tengo por qué esconderlo”, afirmó tras el empate 2-2 ante Newell’s en Rosario.

El 2 de agosto, Boca igualó 2-2 en Parque Independencia ante la Lepra. Desde esa fecha, el equipo sostuvo 13 encuentros en 46 días, con un balance de 7 victorias y 6 empates: resultados que le permitieron avanzar en la Copa Argentina y la Sudamericana tras empates frente a Vélez (0-0) y San Pablo (1-1). En total, acumula 15 partidos sin conocer la derrota; la única caída del ciclo fue un 3-0 ante Deportivo Riestra, en la primera fecha del campeonato, en el estadio Guillermo Laza.

Con esa base, el club mantiene una identidad de juego estructurada y evita experimentar en demasía, centrando esfuerzos en las cinco competencias que quedan por delante: Torneo de Primera División, la Tabla Anual, la Copa Sudamericana, la Copa Argentina y el Trofeo de Campeones.