La cita de la categoría Reserva entre Atlético Tucumán y Talleres dejó de lado lo deportivo para convertirse en un episodio de disturbios. A medida que se acercaba el final del partido, las provocaciones y los incidentes fueron escalando, hasta desencadenar una pelea general que involucró a jugadores, entrenadores y público.
En la etapa inicial, Talleres sufrió dos expulsiones que encendieron el malestar con el arbitraje, poniendo en tela de juicio la actuación del árbitro durante el encuentro. Ya en la segunda mitad, el delantero Gabriel Abeldaño de Atlético Tucumán convirtió el 2-0 en el último minuto; al festejar frente a un rival, recibió la roja y dejó al conjunto tucumano con diez.
A partir de ese momento, la situación se desmadró fuera de la cancha y se desató una pelea de claro tinte violento. Los protagonistas principales fueron Lautaro Acosta y su hermano Rodrigo, ambos entrenadores de Talleres, que terminaron expulsados del encuentro.
Las imágenes difundidas por la transmisión oficial mostraron a Acosta, exjugador de Lanús, en un arrebato en el que golpeó a un hombre junto al alambrado que separa la tribuna de la cancha. En los costados de la escena, un gazebo quedó hecho añicos y la escena dejó a mujeres y niños presentes entre el tumulto.
El material circuló de inmediato por redes sociales y generó un gran revuelo, en especial por la versión de que los integrantes de Talleres, supuestamente encargados de mantener la calma, terminaron siendo apartados del lugar por sus propios futbolistas, quienes, según la difusión, habrían querido que las agresiones continuaran.
Por ahora, la AFA no emitió un pronunciamiento oficial y aún se espera el detalle de las sanciones, que se anticipan severas dada la magnitud de los hechos.
Lautaro Acosta conversó con TyC Sports y presentó su versión. Afirmó que el árbitro fue el principal responsable del desorden y cuestionó el rendimiento arbitral en general. Además, explicó que él y su hermano habrían sido expulsados por una expresión sin insultos, mientras se encontraban en una zona de tribuna y, según su relato, se desencadenaron provocaciones alrededor del segundo gol que complicaron la situación, incluso cuando un médico del club resultó afectado en medio del caos.



