En una tarde marcada por la lluvia, Boca Juniors se llevó el clásico ante San Lorenzo con un rendimiento claro y sostenido, desde la tenencia y la circulación del balón. El conjunto local impuso su ritmo a partir del manejo de Leandro Paredes, cuyo juego entre líneas aportó una pausa y una idea que desequilibró al rival cuando pudo avanzar al ataque.
El equipo de la ribera mostró desbordes por los carriles con Leonel Flores y Leandro Lozano, acompañados por Lautaro Blanco, creando situaciones de peligro pese a no ser totalmente eficiente en la definición. A pesar de generar más situaciones que su rival, la visita tuvo menos claridad frente a José Devecchi durante el primer tramo, lo que dejó el marcador sin abrirse.
Defensivamente, San Lorenzo alineó una línea de tres centrales que quedó expuesta ante la actitud ofensiva de Boca. Guzmán Corujo, como último hombre, mostró firmeza en las coberturas, destacándose por su rendimiento por encima del común rendimiento del grupo en esa fase. En medio, Santiago Ascacibar fue quien más intentó generar llegada, aunque sin la precisión habitual cuando recibió en condiciones favorables. El equipo visitante encontró su chance más clara en un remate que, tras un centro de los delanteros, terminó por encima del travesaño.
Del lado azulgrana, la presión por los laterales dejó algunas ventanas para los ataques rivales, especialmente por los duelos 1 contra 1 en esa banda. Insua dispuso un 5-3-2 pensado para defender y buscar contragolpes, pero esa idea defensiva terminó limitando el aporte ofensivo del equipo. Farías intentó encenderse en los momentos puntuales, y los dos delanteros se desgastaron en la fase de repliegue, quedando lejos del arco de Álvaro Montero.
San Lorenzo mostró mejoras en situaciones definidas, pero le costó inquietar de manera sostenida a Boca. En resumen, el Xeneize fue más contundente en los momentos clave y dominó la iniciativa, incluso cuando el partido empezó a inclinarse por momentos hacia un trámite más cerrado tras la expulsión de Manuel Insaurralde, que dejó al visitante con un hombre menos y condicionó el desarrollo del cierre.
En la actualidad, Boca continúa con su racha positiva, aprovechando la claridad de su mediocampo y los cambios que propone su DT para sostener el dominio en los minutos decisivos. San Lorenzo, por su parte, quedó condicionado por la situación numérica y la poco efectiva producción ofensiva para perforar la defensa rival.



