Malva, figura travesti originaria de Chile que dio pasos definitivos hacia Argentina, dejó una memoria escrita que hoy vuelve a circular en una edición ampliada. Su testimonio aparece en Mi recordatorio, libro que se publicó por primera vez en 2010 a través del Centro Cultural Ricardo Rojas. En esas páginas describe, con un tono sobrio, la decisión de cruzar la cordillera andina el 3 de enero de 1943, un salto que consideró más provechoso que una vida rutinaria y sin horizontes. Relata condiciones de la travesía —caminatas rodeadas de peligros y noches compartidas entre jóvenes que acompañaban su viaje—, como inicio de una vida de residencia en Argentina.

La edición reciente, publicada por la editorial travesti trans Puntos Suspensivos, trae nuevas aportaciones y textos de referentes como María Belén Correa y Cole Rizki, y conserva la presentación de Marlene Wayar. Incluye además una cubierta ilustrada por Naty Menstrual y propone reunir a las discutidas voces de El Teje, una revista icónica, para expandir la memoria travesti hacia aspectos que Malva no llegó a escribir en su momento. El equipo editorial subraya que la reedición integra perspectivas que sostienen y contextualizan su historia, dieciséis años después de la primera edición.

Para Wayar, Malva era una inteligencia en movimiento y una figura afectuosa que no imponía doctrinas, sino experiencias y miradas sobre el mundo. En Argentina se desempeñó como cocinera, vestuarista y exploradora de nuevos derroteros; falleció en 2015 y, en su memoria, su amigo Juan Tauil expresó en este suplemento un homenaje en el que destacaba su donación de su cuerpo a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, un gesto que dio cierre práctico a su vida.

Un episodio clave de su juventud se sitúa a fines de 1949, cuando fue detenida en la recova de Alem y San Martín y trasladada a la cárcel de Villa Devoto. Allí quedó recluida en condiciones precarias y recibió la bienvenida de una sargenta conocida como “La Provinciana”, quien le mostró de manera cruda la magnitud de la represión de la época y le advirtió que aprender a vivir fuera de la prisión era imprescindible para evitar una condena perpetua. En esa escena, la represión policial parecía regirse por reglamentos más que por principios, y la advertencia apuntaba a una supervivencia que privilegia el afuera frente a un encierro sostenido.

Esta reaparición de Mi recordatorio busca ampliar la memoria de Malva desde la experiencia personal hacia las redes y culturas que la acompañaron, manteniendo el foco en su trayectoria de vida, su resistencia y su influencia en la memoria política y comunitaria de la diversidad en Argentina.