River Plate se impuso ante Atlético Tucumán por 2-1 en un partido disputado en un José Fierro inundado por la lluvia, que convirtió la cancha en un terreno lodoso. El triunfo llegó en un contexto de cierta irregularidad deportiva para el conjunto de River, que siguió mostrando curtas fisuras en la circulación de balón pese a contar con un jugador extra durante casi 80 minutos.
La historia del encuentro se complicó temprano para el Decano: a los 12’ del primer tiempo, Nicola recibió la expulsión, dejando al equipo local con uno menos y abriendo la posibilidad para River de dominar con mayor claridad la situación. Sin embargo, la tarea no se transformó en una superioridad clara: el juego mantuvo un ritmo áspero y la salida desde la mitad de la cancha no fue fluida, a pesar de la ventaja numérica.
En la segunda mitad, la polémia llegó a los 32’ cuando Arambarri, en una acción sobre Canelo, recibió una fuerte marca que para muchos debió finalizar en tarjeta roja directa; el árbitro Gariano optó por amarilla, lo que continuó condimentando un partido ya áspero y discreto en su desarrollo. Aun con este contexto, River logró entrar en el tramo final con más ambición y, en un cierre de alto voltaje, convirtió el gol que desequilibró la balanza a los 46’ del complemento para dejar el marcador 2-1.
Este triunfo representa la tercera victoria consecutiva de Leonardo Ponzio al frente del equipo, tras la salida de Chacho Coudet y la designación de Ponzio como entrenador de forma acelerada por parte de la dirigencia. Con este resultado, River ocupa por primera vez en nueve fechas una posición que lo acerca a los playoffs, un objetivo que se mantiene como prioridad en la estructura del club.
Atlético Tucumán, que había acumulado solo una derrota en los últimos 12 encuentros y marchaba clasificado a los cuartos de final de la Copa Argentina, dio pelea hasta el final y mostró carácter ante un rival que, pese a la ventaja numérica, no logró consolidar un dominio claro del juego.
Como anécdota, el viaje previo al estadio también dejó su sello: el micro que trasladaba al plantel se atascó en un desnivel, una situación que acompañó al equipo en una jornada marcada por la lluvia y el barro. En lo futbolístico, River dejó la sensación de haber adoptado una versión más sobria y madura, que, aun sin brillar, le permitió sumar tres puntos valiosos frente a un rival de mucha historia.



