En el marco del coloquio de IDEA, Margaret Myers, profesora y Directora Ejecutiva del Institute for America, China, and the Future of Global Affairs de la Universidad Johns Hopkins, expuso sobre la inquietud que hoy comparten numerosos industriales: qué hacer con China.

Myers repasó la evolución de la relación entre China y América Latina. En las primeras décadas, el comercio se apoyó principalmente en la exportación de materias primas hacia el gigante asiático. Con el tiempo, China fue introduciendo productos masivos en mercados regionales —calzado, juguetes, paneles solares, baterías de litio— y, a partir de su ingreso a la Organización Mundial del Comercio en 2000, intensificó su presencia en mercados con productos de mayor valor agregado. En la actualidad, la apuesta china combina su peso industrial y su capacidad para desarrollar tecnologías avanzadas.

Sobre el impacto económico, explicó que las exportaciones desde China hacia América Latina crecen a un ritmo superior al comercio que va en sentido inverso. Esto afecta las cadenas de valor industriales de la región y genera preocupación entre los gobiernos, que ya toman medidas para proteger sectores estratégicos.

Para Myers, cada país debe diseñar su propia estrategia; quedarse de brazos cruzados representa lo peor. En el sector del acero, por ejemplo, la aceleración de la presencia china demostró efectos contundentes sobre industrias y sus cadenas productivas. A su criterio, China ha ajustado su política mediante el nuevo plan quinquenal, que marca un giro hacia la autosuficiencia tecnológica y prioriza avances en áreas como computación cuántica, biomedicina y aviación, entre otras. Este paquete de industrias contará con un nivel de apoyo estatal sin precedentes y anticipa una mayor competencia para distintos sectores en América Latina.

Qué pueden hacer los países, planteó la experta. La paralización tampoco es solución: China representa un mercado relevante para numerosos rubros y, por ello, es clave actuar con previsión. Entre las respuestas posibles mencionó avanzar desde ámbitos regionales como Mercosur, tomando como referencia que Japón aprobó una ley de seguridad económica para proteger sectores y mantener su relación con China; Corea del Sur ha utilizado medidas arancelarias para resguardar áreas sensibles; y México y Brasil continúan negociaciones.

Otra medida sugerida fue establecer indicadores de alerta temprana para monitorear, en tiempo real, las importaciones y detectar movimientos relevantes, junto con una vigilancia constante. Myers subrayó que los países asiáticos tienen amplia experiencia en comercio con China, experiencia de la que América Latina podría aprender para evitar sorpresas y fortalecer su posición competitiva.