En una sesión de preguntas en la Cámara de los Comunes, el primer ministro Andy Burnham afirmó que el Reino Unido actuará de forma implacable para defender la soberanía sobre las Islas Malvinas, en medio de señales de presión externa. La intervención coincidió con episodios recientes: la advertencia del expresidente estadounidense Donald Trump sobre revisar la neutralidad tradicional y el anuncio del presidente argentino, Javier Milei, de aplicar sanciones a empresas que operen en el archipiélago sin autorización argentina.

Respondió a la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, reiterando la postura histórica de todos los gobiernos británicos, ya sean laboristas o conservadores: se respetarán los derechos de los habitantes de las Malvinas que optaron por la ciudadanía británica. Hizo referencia al plebiscito realizado en 2013, cuyo resultado arrojó un apoyo mayoritario a permanecer bajo la soberanía británica, y sostuvo que esa realidad “no cambiará” bajo la gestión actual, prometiendo una defensa decidida de la posición.

El referéndum de 2013 mostró que el 99% de los votantes eligió seguir bajo control británico, un dato que los sucesivos gobiernos británicos citan para fundamentar su postura en la cuestión de soberanía.

Burnham evitó pronunciarse por nombre sobre Milei o Argentina, aunque Badenoch ya había señalado públicamente que no hay margen para negociar la soberanía ante las declaraciones argentinas. En la víspera, la secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional, Kirsty McNeill, respondió en el parlamento buscando atenuar la tensión: afirmó que el Reino Unido quiere mantener una relación moderna y constructiva con Argentina, basada en intereses compartidos.

La controversia resurgió tras las declaraciones de Milei de la semana pasada, cuando afirmó que existen vientos favorables a la reclamación argentina, luego de que Trump expresara su disposición a revisar la postura de neutralidad del país en este conflicto. En ese marco, Milei anunció sanciones contra empresas extranjeras que exploten recursos naturales en las Malvinas sin autorización argentina, con énfasis en el sector petróleo. Las islas permanecen ocupadas por el Reino Unido desde 1833.