El Ejecutivo mantiene que los desdoblamientos electorales en las provincias son un fenómeno esperado y no alteran la marcha de la negociación por la reforma política. En la Casa Rosada sostienen que separar las elecciones locales de las nacionales responde a la estrategia de cada gobernador y debe analizarse por separado de la discusión nacional sobre la suspensión de las PASO.

Este panorama surge después de que Maximiliano Pullaro confirmara que Santa Fe llevará sus PASO provinciales en abril y las generales en junio de 2027. También otras jurisdicciones, como Tucumán, Salta, Chubut y Chaco, avanzaron con calendarios separados o anticiparon esa posibilidad.

Desde Balcarce 50 señalan que son pocos los distritos que terminarán votando autoridades provinciales junto con la presidencial. Entre las excepciones mencionan Catamarca, donde Raúl Jalil confirmó que los comicios locales se realizarán el mismo día que los nacionales.

En la Casa Rosada relativizan el riesgo de encarar una serie de derrotas provinciales antes de la elección nacional. La lectura oficial es que el impacto político y económico dependerá del tipo de vínculo que el Gobierno mantenga con cada gobernador: perder ante un aliado de gobernabilidad no tendría el mismo efecto que una derrota frente a un adversario directo de La Libertad Avanza.

En ese marco, aparece la idea de colectoras o adhesiones electorales dentro de la reforma política. La alternativa permitiría que fuerzas provinciales sin candidatura presidencial propia se adhieran a la candidatura nacional de Milei con sus propias listas legislativas, sin exigir que ese acuerdo se traslade a las categorías provinciales.

La dirigencia libertaria ve viable este mecanismo para facilitar lo que denominan “acuerdos de competencia” con distintos gobernadores. La idea es que LLA pueda enfrentar a un mandatario por una gobernación y, meses después, compartir un esquema electoral para la Presidencia y las categorías nacionales, sin imponer una coalición homogénea.

Este diseño, no obstante, depende todavía de la negociación en el Congreso. En el Gobierno hay optimismo sobre la posibilidad de suspender las PASO a nivel nacional, pero admiten que aún no tienen garantizado el respaldo en el Senado: se requieren 37 votos para modificar el régimen electoral y el principal escollo sigue estando en la cámara alta.