En los pasillos de la Casa Rosada y en ministerios clave circulan, en tono reservado, referencias a la despareja performance de las últimas semanas: extrañarían al exjefe de gabinete Manuel Adorni, quien fue removido a fines de junio por estar bajo la mira judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Una fuente autorizada admite que ese liderazgo de Adorni permitía una repercusión mediática garantizada; hoy ese “espacio” quedó sin cubrir.

Con todo, la gestión ha ganado en organización comunicacional. La estructura ahora es más clara, con un formato de voceros por temas y una agenda que busca evitar la dispersión de mensajes. La vocería diaria dejó de depender de un único frente: Adrián Ravier se encarga de la conferencia de prensa semanal, y existen portavoces específicos para asuntos como Malvinas (el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti) o la reforma del Banco Central, que involucra al Presidente, su ministro Luis Caputo y el senador Agustín Monteverde.

Entre las figuras que más se escucha, por fuera del Presidente, está Patricia Bullrich. La senadora mantiene una postura de defensa de ciertas líneas oficiales al tiempo que formula críticas puntuales a decisiones económicas y de gestión, lo que la posiciona como una voz relativamente autónoma dentro del mismo bloque oficial.

“Aunque falten voces, operamos con una lógica distinta: no necesitamos instalar temas cada mañana como antes; tampoco hay tanto para decir a diario”, señaló uno de los responsables de la comunicación.

El grado de visibilidad también ha caído en Diego Santilli, jefe de gabinete, que ha reducido sus apariciones públicas. Según allegados en Balcarce 50, continúa trabajando de forma “silenciosa” para cerrar acuerdos con gobernadores, especialmente en torno a la reforma electoral; afirman que cuando la agenda lo permita, volverá a exponer su línea, aunque la agenda de hoy viene marcada en buena medida por cuestiones económicas.

La nueva dinámica contempla un staff de prensa con conferencias regulares y voceros por temas, con la articulación entre el Presidente, su equipo técnico y los ministros cuando corresponde. Sin embargo, Bullrich mantiene su sello y, según acercamientos en la mesa política, no cede terreno: “Ella avanza sin pedir permiso,” resume una fuente.

En ese marco, un miembro de la mesa política señala que Javier Milei no busca confrontar de forma abierta con Bullrich: si surge un choque, lo asumiría él; mientras tanto, la relación entre Bullrich y el resto de los activos del gobierno continúa bajo análisis, en un escenario en el que la próxima reunión semanal del martes entre Bullrich y otros actores centraliza la atención.