Desde la capital francesa, el presidente Javier Milei afirmó que está preparado para afrontar posibles intentos desestabilizadores en el año electoral y dejó en claro que cuenta con una “bazuca” de 75.000 millones de dólares para respaldar su proyecto. En ese tono, advirtió sobre la necesidad de resistir situaciones adversas que podrían surgir en un contexto político muy tenso.

El Gobierno enfrenta, además, un panorama complejo en los mercados. El riesgo país subió el viernes y tocó los 650 puntos, la cifra más alta del año. A ello se suman referencias a otros indicadores de inquietud, como el llamado “riesgo kuka” y, ahora, la denominada “riesgo Patricia”. En el medio, la posibilidad de una recesión para la economía argentina aparece como la amenaza más temida.

En paralelo, el gabinete ejecutó una lectura crítica de los datos económicos: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec fue cuestionado, y aún permanecen pendientes los informes oficiales de agosto y septiembre, que saldrían a fines de octubre y noviembre. Con esos números se buscará aclarar si la economía entra en recesión técnica.

La tensión ocurre en una doble página de la agenda internacional: Brasil encara dos elecciones cruciales, con Lula da Silva y Flavio Bolsonaro disputando la presidencia que iniciará este domingo; y Estados Unidos, con las legislativas del 3 de noviembre y la continuidad de la campaña de Donald Trump. En ese marco, Milei sostuvo en una videollamada desde París que “hay que pasar el invierno” y, si repite su mandato en 2028, prometió que los próximos cuatro años serán “los mejores”.

“Gobernar no es prometer”, retrucó Patricia Bullrich, marcando una bifurcación con el plan de gobierno. La senadora, que mantiene vigente su candidatura presidencial, aprovechó la coyuntura para señalar diferencias con el mandatario y subrayar que la economía debe fundamentar cualquier proyecto político.

En lo político-social, se relataron cruces y gestos que muestran el intento de distensión y la búsqueda de señales de apoyo. En Mar del Plata, Bullrich observó diferencias con el equipo de Milei tras una cena de empresarios en la ciudad; mientras tanto, Milei intentó canalizar afinidad con quienes participaron de la Argentina Week en París, con optimismo sobre condiciones de competencia para la economía emergente.

La senadora volvió a reforzar su imagen de liderazgo, incluso en lo estético, con un estilo que remitió a Angela Merkel, en medio de un tono de campaña donde la economía se mantiene como eje decisivo. Bullrich insistió en que, si bien la estabilidad es necesaria para los negocios, no alcanza para garantizar el arraigo de un modelo económico que, según ella, debe generar crecimiento real y empleos.