El exministro de Economía y referente del Frente Renovador comunicó su respaldo a la relección de Luiz Inácio Lula da Silva a través de una publicación en la red social X, en la que acompañó el mensaje con las banderas de Brasil y Argentina y un corazón rojo.

Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato y compite en la fórmula del Partido de los Trabajadores (PT) junto a Geraldo Alckmin. La elección no solo define al jefe de Estado, sino que también renueva gobernaciones, bancadas legislativas y parte del Senado.

La relación entre Massa y Lula viene de años. En julio de 2023, cuando Massa era ministro de Economía y candidato presidencial por Unión por la Patria, mantuvieron un encuentro informal durante la Cumbre del Mercosur en la frontera de Iguazú para analizar posibles esquemas de financiamiento del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) para empresas vinculadas al Gasoducto Néstor Kirchner.

El anuncio de respaldo se da tras que el Frente Renovador cuestionara la confrontación entre el gobierno de Javier Milei y Lula, advirtiendo en julio que la escalada diplomática podría afectar la producción, el empleo, las pymes y el comercio con Brasil, principal socio comercial de Argentina. Esa advertencia coincidió con la decisión brasileña de llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires tras las declaraciones de Milei contra Lula.

La votación se realiza este domingo 4 de octubre, con las urnas abiertas hasta las 17, hora de Brasilia. Más de 158 millones de argentinos están habilitados para votar, en un proceso con 13 candidaturas presidenciales validadas por la Justicia Electoral.

El principal adversario de Lula es Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) y hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Además de la Presidencia, la jornada define gobernadores, bancadas y parte del Senado.

Para imponerse en primera vuelta, un candidato debe superar el 50% de los votos válidos; si nadie alcanza ese umbral, se elegirá el balotaje el 25 de octubre.

Los sondeos de los días recientes muestran una contienda cerrada: una encuesta de Quaest ubica a Lula en 46% y a Bolsonaro en 45%, con otros relevamientos que también indican la posibilidad de definición en segunda vuelta.