En el marco del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, centrado en un Diálogo Socioambiental Norte-Sur y celebrado en Roma durante tres días con la participación de dirigentes empresarios, sindicales, movimientos sociales y académicos de América, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) entregó al Papa León XIV un informe de 75 páginas. El acto tuvo lugar al cierre del encuentro, al momento en que el secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, se acercó para entregarle el dossier.
Entre los asistentes argentinos constaron el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, en su rol de representante sindical ante la OIT; el co-secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, procedente del sector del vidrio; y el empresario Daniel Funes de Rioja, que también participó en el encuentro organizado por CELAM, USCCB y PCAL.
El dossier, que abre con un diagnóstico contundente, señala que cerca de 2.000 millones de personas viven en la pobreza a nivel global y que más de 2.100 millones trabajan en la informalidad, lo que equivale a aproximadamente el 60% de la población mundial. A renglón seguido, subraya que el 1% más rico acumula más recursos que el 95% restante y afirma que “la crueldad y el ajuste” constituyen las caras ideológicas de un proyecto que, en números, demuestra su desdén hacia quienes menos tienen.
Advierte que un modelo de desarrollo centrado exclusivamente en recuperar variables macroeconómicas o en gleanings de corto plazo deja intactas las deudas sociales del país en áreas como vivienda, educación de calidad y cobertura sanitaria. Cuestiona las mediciones oficiales del INDEC, señalando un sesgo metodológico que subestima la pobreza monetaria; según el dossier, al corregirse ese sesgo, la pobreza podría alcanzar el 48% de la población, lo que implicaría que más de 6 millones de personas quedarían invisibilizadas por la cifra oficial.
En ese marco, el informe sostiene que la inseguridad alimentaria, entendida como la imposibilidad de acceder de forma regular a alimentos suficientes, es un fenómeno que refleja con claridad las raíces estructurales de la crisis social.
Tras el mensaje de cierre del Papa, los participantes se acercaron para saludarlo, y Gramajo le entregó el documento como parte de un gesto público de diálogo entre la Iglesia y los movimientos populares respecto de la realidad social del país.



