El Gobierno llegó a un acuerdo con Aeropuertos Argentina 2000, controlada por Eduardo Eurnekian, para prolongar la concesión de 35 terminales aeroportuarias del país hasta 2049, con la opción de extenderla por otros siete años. La red abarca aeropuertos clave como Aeroparque, Ezeiza y Córdoba, y concentra aproximadamente el 90% del tráfico aéreo nacional, con unos 2.100 empleados y unos 43 millones de pasajeros anuales.

Como condición de la extensión, la empresa deberá aportar US$600 millones adicionales para financiar mejoras en la infraestructura de las terminales. Los fondos deberán estar disponibles para demostrar en 2027 y, al cierre de 2031, haber completado al menos el 75% de las obras previstas. Este monto no formará parte del fondo fiduciario financiado con el canon que Aeropuertos Argentina paga al Estado, sino que procedería de recursos de la propia empresa. El canon, que equivale al 15% de los ingresos totales de la concesionaria, continúa siendo fuente de financiamiento para el Estado.

Aunque el contrato no especifica qué obras se financiarán con esos US$600 millones, desde el sector se señaló que una de las inversiones casi seguras sería la construcción de una nueva terminal internacional de llegadas en el aeropuerto de Ezeiza.

La negociación de la extensión viene de larga data. Se inició en 2020, durante la gestión de Alberto Fernández, en plena pandemia, cuando la compañía sostuvo que la ecuación de ingresos estaba rota y acordó una extensión de 10 años hasta 2038 a cambio de una inversión de US$606 millones en un periodo de cinco años. Esa inversión habría culminado este año, con obras en Aeroparque, Ezeiza y terminales regionales como Tucumán y Formosa, entre otras.

La versión vigente de la extensión contempla una Tasa Interna de Retorno (TIR) de 14,30% para Aeropuertos Argentina, frente a aproximadamente 17% que la empresa venía reclamando. El Gobierno no aceptó incorporar el RIGI solicitado por AA2000. El acuerdo también busca resolver reclamos y litigios pendientes entre la empresa y el Estado.

Por su vínculo anterior con Corporación América, grupo al que pertenece Aeropuertos Argentina, el presidente no intervino directamente en estas negociaciones y se abstuvo de participar en temas vinculados a la concesionaria o a sus accionistas.