El presidente argentino, Javier Milei, volvió a cuestionar a Europa en una entrevista grabada para la televisión francesa LCI, realizada en la Casa Rosada antes de su viaje a Francia la próxima semana. En esa visita, recibirá un premio y participará del lanzamiento de la Argentina Week, un evento de inversiones.

Al ser consultado sobre la crítica que suele recibir su cercanía con Donald Trump, Milei sostuvo que a Europa le incomoda escuchar la verdad sobre su supuesto hundimiento. Según su visión, las causas serían una maraña regulatoria, el papel del Estado de bienestar, un problema migratorio intenso y la influencia del wokismo.

El mandatario expresó su admiración por la primera ministra italiana Giorgia Meloni, destacando su figura dentro de un marco que, a su criterio, refleja las simpatías de Europa por perspectivas de derecha.

En su análisis global, Milei explicó que percibe al mundo dividido en tres bloques —América, Rusia y China— y afirmó haber optado por alinear Argentina con Estados Unidos e Israel porque, en su criterio, representan mejor los valores que hicieron grande a Occidente.

Sobre Europa, afirmó que la capital del continente no sería Bruselas, sino Roma, y sostuvo que la sede de la Unión Europea en Bélgica simboliza, para él, una decadencia de la entidad europea, describiendo la situación con tono crítico.

También aludió a las Malvinas. Señaló que la discusión con el Reino Unido se enmarca en un contexto de transición demográfica británica y en un canal de Panamá “al borde de la saturación”; aclaró que no buscan un conflicto bélico, sino recuperar las islas por vía diplomática.

Las declaraciones de Milei llegan en un contexto en el que movimientos y partidos de ultraderecha continúan ganando terreno en varios países europeos, en particular en Alemania, el Reino Unido y Francia, con discursos endurecidos sobre migración y críticas a la actual Unión Europea.