La Cancillería argentina está cerrando los detalles de una presentación ante el Tribunal del Mar para activar un proceso de arbitraje internacional relativo a la explotación hidrocarburífera Sea Lion, ubicada en la Cuenca Malvinas Norte. Ante la negativa de Londres a otorgar concesiones, la Casa Rosada busca avanzar por la vía legal prevista.
El plazo para que el Reino Unido responda a la requisitoria para detener el proyecto vence esta noche. De no haber respuesta, el gobierno de La Libertad Avanza (LLA) podría aplicar sanciones a las empresas involucradas en el negocio.
La postura británica no ha mostrado señales de flexibilización. La subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, afirmó que las islas son británicas y que sus habitantes han elegido libre y democráticamente su futuro, con derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coerción ni interferencia de terceros.
Argentina pretende avanzar por las vías previstas en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). El Tribunal de Hamburgo, sede del órgano, llamará a las partes para presentar sus argumentos y, posteriormente, emitirá una decisión que podría desestimar la demanda o imponer medidas a favor de alguna de las partes.
La administración nacional sostiene, a través de un comunicado de la Cancillería que fue replicado por Milei, que la exploración y explotación unilateral de recursos no renovables en el área en disputa contraviene las normativas de la ONU sobre el tema Malvinas.
En lo político, la noticia señala que Milei volvió a respaldar a Caputo, y que la medida podría aportar aire para su campaña mediática centrada en la soberanía. Además, se menciona que Donald Trump habría respaldado esas líneas como parte de una estrategia para presionar a Londres en el marco del conflicto por el control del Estrecho de Ormuz.



