Investigadores de Northwestern University desarrollaron GlassTENG, un sistema de sensores integrado en unas gafas que obtiene la energía necesaria para registrar señales del organismo a partir de los movimientos faciales. La iniciativa forma parte de los avances en dispositivos de monitoreo de la salud pero busca eliminar las baterías voluminosas que suelen acompañar este tipo de productos.

La idea detrás del proyecto es aprovechar acciones mínimas e involuntarias, como parpadear o el pulso, para alimentar la medición de señales corporales, eliminando la necesidad de una fuente eléctrica externa constante. GlassTENG se alimenta de tres generadores nanométricos triboeléctricos (TENG), cuyo principio es la electricidad estática que surge al tocar y separarse dos materiales.

Cada sensor está compuesto por capas flexibles que se comprimen y separan con los movimientos del rostro, generando una señal eléctrica diminuta que la propia acción facial ayuda a alimentar. En las pruebas, un pestañeo activó un sensor, mientras que la presión asociada al apretar la mandíbula activó otro; un tercer sensor, ubicado más cerca de la oreja, detecta movimientos de masticación y el apretamiento dental.

El estudio, presentado en las actas del ACM International Symposium on Wearable Computers 2026, reportó resultados de pruebas con 20 participantes. En conjunto, las gafas pudieron distinguir seis movimientos faciales con una precisión general de 93,8%. Además, lograron identificar el golpeteo de dientes con un 99% de acierto y el apretamiento de la mandíbula con un 96%.

La investigadora Nivedita Arora, profesora asociada de ingeniería eléctrica y computación y de ciencias de la computación en la Escuela de Ingeniería McCormick, dirige el Laboratorio de Sistemas Incorporados Vasudhaiva Kutumbakam de Northwestern. Según explicó, el fenómeno de contacto y separación entre las capas genera voltaje, de modo que el propio movimiento que se mide aporta la energía mecánica necesaria para detectar la señal.

En la práctica, uno de los sensores está situado en el puente de la nariz, cerca de una arteria y de los músculos que rodean los ojos, lo que permite registrar pulso, parpadeos y movimientos de las cejas. Otro sensor se ubica junto a la sien para captar movimientos de la mandíbula, y el tercero se ubica más cerca de la oreja para detectar masticación y tensión dental. Estas diferencias en las señales eléctricas permiten distinguir cada actividad facial de forma inequívoca.