Nvidia comunicó su intención de comprar Hugging Face por un monto cercano a los 13.000 millones de dólares, en una operación que amplía el alcance de la compañía más allá de su hardware para IA. La transacción podría transformar el ecosistema de IA al integrar recursos y herramientas que hoy son utilizadas por millones de desarrolladores en todo el mundo.
Según la documentación presentada ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la operación contempla alrededor de 11.900 millones de dólares destinados a los accionistas de Hugging Face, con hasta 1.000 millones adicionales en incentivos para empleados que se incorporen a Nvidia. El cierre está previsto para la primera mitad de 2027, sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes.
Hugging Face es conocido como un importante centro de distribución de tecnología de IA. En lugar de centrarse en desarrollar un único modelo o chatbot, la plataforma fusiona tecnologías de múltiples actores —empresas, universidades, investigadores y programadores independientes— para poner a disposición una amplia gama de modelos y herramientas.
Entre las cifras que maneja Hugging Face se destacan más de tres millones de modelos de IA, 500.000 conjuntos de datos y un millón de aplicaciones alojadas. Por su parte, Nvidia indica que su ecosistema cuenta con más de 18 millones de desarrolladores y que unas 200.000 empresas utilizan sus servicios.
Los modelos disponibles en Hugging Face pueden realizar tareas muy diversas: generar texto, reconocer imágenes, transcribir audio, traducir idiomas o producir voces sintéticas. Bajo su licencia, los desarrolladores pueden descargar, adaptar y utilizar estos modelos dentro de sus propios productos, evitando así el costo y la complejidad de entrenar desde cero.
La plataforma también ofrece bibliotecas de programación, servicios para ejecutar modelos y espacios de prueba que permiten comparar distintos sistemas directamente desde el navegador. Hugging Face nació en 2016, fundado por Clément Delangue, Julien Chaumond y Thomas Wolf, inicialmente con un chatbot orientado a adolescentes y, con el tiempo, reorientó su foco hacia las herramientas que facilitan la construcción de IA.
Para Nvidia, la adquisición no se reduce a una colección de modelos, sino a una pieza estratégica que refuerza su posición dentro del ecosistema de IA, conectando recursos, comunidades y soluciones que hoy alimentan aplicaciones cotidianas a escala global.



