Rodrigo De Paul fue uno de los escuderos más visibles de Lionel Messi en la Selección argentina. Tras la despedida del capitán, el volante dejó un mensaje cargado de reconocimiento y gratitud, destacando el rol de Messi como capitán y la idea de un legado que continúa.

La relación entre ambos no es casual: la frase que acompaña la historia de su vínculo, de hecho, se convirtió en un sello en el vestuario de la Scaloneta. De Paul siempre explicó que su objetivo fue tratar a Messi como una persona normal, lejos de la superstición que a veces rodea a una figura de ese tamaño, para que Leo se sintiera cómodo siendo él mismo dentro del grupo.

Para entender el origen de esa amistad hay que remontarse al inicio del ciclo de Lionel Scaloni. Messi regresó al equipo en 2018, tras el Mundial de Rusia, y se encontró con un vestuario renovado y una generación que recién empezaba a afirmarse. Entre esos jóvenes estaba De Paul, quien ya había tenido un gesto simbólico al verlo en el pasado durante un encuentro entre Valencia y Barcelona, pero fue una colaboración concreta la que abrió la puerta a una confianza que se fue fortaleciendo con el tiempo.

Una anécdota relatada por el propio De Paul ilustra ese acercamiento: tras un entrenamiento, Messi quedó solo en la cancha y el volante se acercó con una propuesta simple: tomar mate y jugar un truco. Aceptó, y esa pequeña escena dio inicio a una rutina cotidiana que, con los años, consolidó una de las relaciones más visibles del vestuario campeón de América y del mundo.

La confianza entre ambos llegó tan lejos que De Paul se animó a cuestionar a Messi en público sobre la calidad de sus mates, y la respuesta del capitán se hizo viral, revelando un vínculo de humor y sinceridad. A partir de esa complicidad, la amistad traspasó el peso de la Selección y terminó influyendo en decisiones de carrera.

En 2025, De Paul dejó el Atlético de Madrid, considerado una de las ligas más competitivas, para sumarse a Inter Miami. Entre las motivaciones figuró la posibilidad de volver a compartir equipo con Messi, un factor decisivo en aquella apuesta. Hoy, ambos entrenan y disputan competencias en el club de Florida, y la historia que construyeron juntos en la Selección ya forma parte de la memoria del fútbol argentino: una conexión que ayudó a definir una era de la Scaloneta.