Después de un trimestre difícil para el oficialismo en el Senado y de tensiones internas que coparon la escena política, la coalición de La Libertad Avanza, liderada por Patricia Bullrich, aprovechó el último mes para acercarse al recinto en tres oportunidades. Su objetivo fue empujar leyes solicitadas por el Ejecutivo y forzar definiciones en varias comisiones, aliviando así la agenda de cara al tramo final de las sesiones ordinarias, aunque persisten dilemas políticos y de gasto para la gestión central.

Los vaivenes del bloque libertario entre junio y agosto quedaron expuestos como una práctica criticable, frecuentemente alentada desde Balcarce 50, que terminó reflejándose en la controversia de una norma sobre propiedad privada que duerme en Diputados. En ese episodio, desde el Ejecutivo no se observan objeciones públicas, y el entorno parece hoy más favorable a las tropas mileístas que a la realidad que rodea al Congreso.

Con esa presión y luego de varios tira y aflojes, Bullrich retomó el control del tramo en el Senado, sorteando críticas internas y el ruido de las redes y la comunicación política. En ese marco, la titular del bloque libertario activó el recinto en tres ocasiones para impulsar la agenda.

Entre los ejemplos más notables, el 27 de agosto se volvió a presentar una tanda de pliegos judiciales y el Cristinaismo volvió a generar interrogantes sobre su voto. El 17 de agosto, La Libertad Avanza respaldó la ley de Inocencia Fiscal II y aprobó un proyecto para elevar los cortes de biocombustibles (biodiesel y bioetanol) tras meses de presión del sector azucarero y de los senadores afines.

La sesión más reciente mostró a la coalición promoviendo cambios en un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central y enviándolo a Diputados en segunda revisión, para que esa cámara asuma la definición final. Hubo momentos de tensión minutos antes de la votación, cuando mensajes indirectos desde Balcarce 50 buscaron frenar lo acordado, lo que expuso la delicada relación entre la Casa Rosada y el Congreso.

Este movimiento no solo fue arriesgado desde lo institucional, sino que dejó en evidencia a la Casa Rosada frente al bloque libertario de cara al Presupuesto 2027, que comenzará a debatirse en la Cámara baja el mes próximo. La frase “no cumplir la palabra” nunca queda impune cuando existen tantas apuestas sobre el terreno.

Aún quedan articulados atascados, como algunos temas de Sociedades y el denominado Súper RIGI, entre otros. En todo caso, la comparación con agosto pasado muestra un Senado con una agenda más desahogada, aunque el escenario sigue marcado por tensiones y decisiones clave que definirán el cierre de las sesiones.