La liquidación del complejo sojero sigue funcionando como un sostén para las cuentas del Gobierno, en un marco de dolarización progresiva de carteras que se acentúa de cara a las elecciones. En septiembre, la liquidación de la soja alcanzó 3.228 millones de USD, un 17% más que en agosto. A estos ingresos se suma la expectativa de que, gracias a una cosecha favorable y a precios elevados, el aporte total podría acercarse a los 11.000 millones entre lo que resta de 2026 y el inicio del verano.

Más allá de lo aportado por otros sectores exportadores, como el energético, este año la soja resulta clave para atender la demanda de divisas. Su aporte, además, tenderá a ser más homogéneo que en años anteriores, cuando distintas versiones de “dólar soja” condicionaron la liquidación. En septiembre, CIARA-CEC —la cámara del sector— señaló también un flujo sostenido de embarques de maíz. La entidad evitó comparar con septiembre de 2025, cuando la eliminación temporaria de retenciones generó un pico de liquidación de 7.100 millones. En el acumulado de enero a septiembre, la liquidación del sector agroexportador suma 22.275 millones de USD, lo que todavía está un 22% por debajo del mismo periodo del año anterior.

El tramo final del año podría traer aún más divisas. El consultor agropecuario David Miazzo indicó que el valor de la soja pendiente de comercialización alcanzó un récord de 10,9 mil millones de USD FOB, resultado de precios firmes, 21 millones de toneladas sin vender y una producción que se mantuvo en niveles altos.

Estos montos son relevantes para que el Gobierno cierre sin sobresaltos las cuentas de 2026, manteniendo la estabilidad cambiaria y, en la medida de lo posible, las compras del Banco Central para sostener las reservas.

Sobre 2026, los compromisos quedan resueltos gracias a la acumulación de divisas del primer semestre. Para 2027 quedan USD 24,9 mil millones en vencimientos de capital e intereses, sumando al FMI, organismos internacionales y bonistas privados. Entre otras fuentes, el Gobierno espera contar con USD 3,6 mil millones remanentes de 2026.

Pero la demanda de dólares no cesa. Las compras de billetes por parte de individuos llegaron a USD 3,3 mil millones en julio y USD 2,8 mil millones en agosto, evidenciando la habitual presión dolarizadora previa a las elecciones. La soja promete seguir aportando una parte importante de la oferta hasta fin de año: al cierre de septiembre, el stock de soja sin vender se mantiene en niveles elevados, con 21 millones de toneladas pendientes de comercialización, volumen que, según Miazzo, es el segundo mayor de la última década.