La economía argentina avanza hacia 2027 con cuatro frentes que condicionan el plan económico ante el calendario electoral: reservas, deuda, dinámica cambiaria y confianza de los mercados. Aunque algunos indicadores nominales mostraron mejoras, como el avance en el IPC de agosto y cierta estabilidad de las tasas de corto plazo, la actividad se mantiene desigual: la industria y la construcción registraron caídas en julio y las proyecciones de crecimiento se revisaron a la baja. Todo ello se refleja en una prima de riesgo que ronda los 500 puntos.
El primer frente es el de las reservas internacionales. Econviews indicó que las reservas netas se sitúan alrededor de US$10.000 millones y las líquidas en US$28.000 millones, una posición que, según la firma, resulta más robusta que hace un año y cobra relevancia ante la volatilidad asociada al ciclo electoral y las obligaciones de deuda del sector público. En septiembre, observó una desaceleración en la compra de divisas: el promedio diario se ubicó en cerca de US$14 millones, el registro más bajo del año. GMA Capital calculó un promedio aún menor para el resto de la semana, US$12 millones, tras un día sin intervención. Ambos análisis sitúan al mercado de cambios como eje central de la estrategia oficial.
Econviews señaló una tensión entre la necesidad de sumar divisas y la política de mantener estable el tipo de cambio. En su editorial advirtió que “sería prudente no dormirse en los laureles y aprovechar para comprar todos los dólares que se pueda”, vinculando esa posibilidad a posibles cambios en los flujos financieros y al alza de las materias primas, como la soja, que subió 11% en el último mes.
En ese punto, 1816 aportó información sobre las emisiones externas de empresas y provincias. El Banco Central estimó que, al cierre de agosto, quedaban por liquidar US$4.400 millones correspondientes a obligaciones negociables y títulos provinciales emitidos desde octubre del año anterior. En septiembre, YPF y Tecpetrol colocaron US$1.650 millones, mientras San Juan preparaba una emisión.
El ingreso de divisas por estas colocaciones convive con salidas de fondos por dividendos. Según 1816, las empresas remitieron US$3.700 millones al exterior entre enero y agosto, cifra que supera en más del doble los valores de períodos comparables de la administración de Mauricio Macri. En ese marco, persiste la preocupación por la capacidad de sostener un crecimiento sólido ante un entorno político e institucional que mantiene la incertidumbre.



