El aumento del riesgo país, que cerró ayer en 628 puntos básicos, empujó al Gobierno a cambiar de estrategia en materia de deuda. Por tercera vez consecutiva, el Tesoro refinanció vencimientos mediante bonos en pesos o atados al tipo de cambio oficial, y decidió no salir a colocar nueva deuda en dólares para evitar sostener tasas de dos dígitos.

La realidad es que el mercado de bonos dolarizados se mantiene en terreno elevado: las cotizaciones cayeron alrededor de 1% en promedio, y ello se traduce en que, hoy por hoy, resulta inviable emitir deuda en moneda extranjera con rendimientos por debajo de un dígito anual. En ese marco, la estrategia elegida es emitir nuevos instrumentos que midan su vencimiento dentro del propio mandato del gobierno, dejando de lado la posibilidad de estirar plazos más allá del presente periodo.

Las dudas sobre el resultado de las elecciones presidenciales del año próximo reforzaron la cautela de los inversores, lo que se reflejó en una caída de la deuda en USD para vencimientos 2028 en adelante. El riesgo país pasó de aproximadamente 400 puntos a fines de julio a los 626/628 puntos de ayer.

La posibilidad de emitir USD 5.000 millones mediante el Bonar 2029 —un componente central del plan financiero para 2027— aparece hoy como poco factible, especialmente si el mercado continúa nervioso y volátil de cara a las elecciones. Para volver a colocar deuda en 2029, el indicador de riesgo tendría que retroceder a niveles cercanos a 400 puntos básicos o por debajo; aunque no imposible, hoy parece poco probable.

Otra incógnita tiene que ver con las compras del Banco Central por USD 10.000 millones, que le permitirían al Tesoro atender vencimientos en 2027. Queda por ver si el mercado cambiario seguirá otorgando ese margen para que la autoridad monetaria intervenga al ritmo conocido hasta ahora. Si la demanda minorista se intensifica por las dudas electorales, podría haber menos espacio para que el Central siga comprando.

En lo que va de 2026, el BCRA acumula compras por más de USD 14.000 millones, pero en septiembre redujo significativamente la compra: menos de USD 300 millones, la cifra más baja del año. En el plano cambiario, el dólar oficial cerró con un alza de 5 pesos hasta 1.545, mientras que el contado con liquidación trepó a 1.620 pesos.

La Secretaría de Finanzas informó que adjudicó 8,62 billones de pesos en la licitación de deuda en pesos, frente a ofertas por 9,77 billones, con un rollover de 100,08%. Esto indica que el Tesoro logró renovar prácticamente la totalidad de los vencimientos, dejando apenas un leve remanente.