El consenso entre analistas es que la economía argentina continuará guiándose, al menos en los próximos años, por dos pilares centrales: la consolidación de las cuentas públicas y la reducción gradual de la inflación. Esas señales, que el gobierno logró instalar y que la sociedad, pese a la dificultad, ha acompañado, tienen buenas probabilidades de seguir siendo tema central en el cierre de este año y durante 2027.

No se espera un rebrote inflacionario significativo. En su lugar, la expectativa apunta a una desinflación gradual y sostenida, compatible con llegar a un objetivo de inflación de un dígito anual. Una de las condiciones consideradas clave para ese derrotero es evitar cualquier emisión monetaria.

En este marco, la mirada está puesta en el nivel de actividad, que se sabe heterogéno. Se destacan sectores dinámicos —energía, minería, agro y algunos servicios— que crecen por encima del promedio, mientras que otros muestran debilidad y no logran repuntar, especialmente la industria y el comercio tradicional.

La industria y la construcción mostraron contracciones en julio. La producción fabril cayó 5% frente a julio anterior y 4,9% frente a julio de 2025. Por su parte, la actividad de la construcción se retrajo 4,9% respecto de junio y 4,55% frente a julio de 2025. Así, se mantiene un patrón de variaciones mensuales que no logra consolidar una tendencia de recuperación.

En los primeros siete meses del año, la industria acumula una caída de 2,6% frente al mismo periodo de 2025. En contraste, la construcción registra una suba de alrededor de 1,0% en ese lapso.

En cuanto a las proyecciones de crecimiento, las estimaciones iniciales de 2026 quedaron por debajo de lo que sugería el FMI y lo que esperaba el Gobierno en su presupuesto: mientras el FMI había proyectado un crecimiento del PBI del 4% y la administración de Milei estimaba 5%, el consenso actual sitúa el crecimiento en 2% para 2026. Algunas voces, más optimistas, apuntan a un cierre de 2026 en torno a 2,5%, con una trayectoria similar para 2027.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, correspondiente a agosto, redujo su previsión de crecimiento para el PBI a 2,1%, frente a 2,7% de la encuesta previa, reflejando el ajuste de optimismo en la coyuntura. Al inicio del año, las proyecciones eran más elevadas, pero la última lectura muestra un horizonte de crecimiento más modestamente equilibra.